jueves, 17 de abril de 2014

Una rosa amarilla para García Márquez


SOBRECOGIDO POR LA muerte de Gabriel García Márquez, me permito acudir de nuevo a mi libro 'Hotel Ritz. Un siglo en la historia de Madrid' para rendir mi particular homenaje al escritor y maestro de periodistas. "Aunque se sufra como un perro, no hay mejor oficio que el periodismo", dejó escrito el premio Nobel colombiano. (Foto: Reuters. Última aparición pública del escritor, el 6 de marzo de 2014, a las puertas de su domicilio en la capital mejicana, con motivo de su 87 cumpleaños. El autor, que no hizo declaraciones, escuchó sonriente las felicitaciones de sus seguidores y vecinos con un ramo de rosas amarillas entre las manos.)

Gabriel García Márquez también ha sido cliente del Ritz. En una de las ocasiones, 25 de octubre de 1985, bajó al jardín del Hotel para tomar un refresco aprovechando el cálido sol otoñal de Madrid. El joven camarero que le atendió, ferviente admirador de su obra, le llevó también una rosa amarilla que el sorprendido escritor agradeció sinceramente. Durante un buen rato estuvieron hablando de todo un poco aunque, fundamentalmente, de literatura. El empleado del Hotel le recordó un artículo que había escrito cuatro años antes, diciembre de 1981, en El País bajo el título  Cómo sufrimos las flores. Comenzaba así: "Para que vuelva a entrar la buena suerte en una casa desollada por la desgracia no hay nada más eficaz que un ramo luminoso de flores amarillas. Es incluso un conjuro invencible contra las nubes oscuras que suelen perturbar en ciertos días inciertos el oficio misterioso de escribir. Cuando los dedos se nos enredan en la tecla equivocada, cuando no conseguimos que los personajes respiren con su aliento propio en el ámbito de la novela, cuando uno no encuentra la palabra compasiva que los ayude a morir sin dolor, es porque algo falta en el aire del cuarto en que se escribe. Y lo que falta casi siempre es una flor". Durante aquella estancia en el Hotel, Gabo siempre tuvo una rosa amarilla sobre su mesa de la habitación 306.

jueves, 27 de marzo de 2014

Suárez en el recuerdo (3)

TERCER Y ÚLTIMO POST sobre el expresidente del Gobierno en el tramo final de su intensa vida política, algunos de cuyos pasajes también fueron escritos entre las paredes del Ritz.

Adolfo Suárez optó por el Ritz el último día de julio de 1982 para presentar ante un restringido grupo de periodistas su nuevo partido, el CDS. De esta forma, el duque sellaba definitivamente su ruptura con la Unión de Centro Democrático que él mismo fundara cinco años antes. Fue en el Hotel, por tanto, donde el ex presidente del Gobierno rompió su silencio desde que en enero de 1981 sorprendiera a propios y extraños abandonando la jefatura del Ejecutivo y del partido en el poder. En su almuerzo con los periodistas tan sólo le acompañaron ese día Jesús Viana y José Ramón Caso, además del jefe de prensa. Radiante e ilusionado con su nuevo proyecto, Adolfo Suárez apenas comió aquel día, algo que en él no era del todo infrecuente. Tras el abandono de la presidencia del Gobierno instaló su despacho de abogados en la calle de Antonio Maura, apenas a unos metros de distancia del Ritz, por lo que no era extraño verle por el Hotel de forma habitual a la hora del almuerzo. Casi nunca consultaba la carta y no era de difícil comer. Una tortilla a la francesa o un escalope de ternera a la vienesa componían casi siempre su magro menú, y nunca se incomodaba si a su llegada al restaurante con alguno de sus colaboradores, Aurelio Lito Delgado, José Luis Graullera, Eduardo Navarro, Josep Meliá, Alberto Aza... comprobaba que, por algún motivo, alguien había ocupado su mesa del rincón.


miércoles, 26 de marzo de 2014

Suárez en el recuerdo (2)

SEGUNDA ENTREGA ACERCA de algunos de los avatares políticos de Adolfo Suárez contados desde otra perspectiva. Tienen que ver, en este caso, con el incesante ‘ruido de sables’ que había en aquella época y que desembocaron en la intentona golpista del 23-F de 1981. Un año antes algo se estaba moviendo ya, según se desprende de este relato.

Como en todas las ocasiones que los camareros del Ritz acuden al Palacio Real, también debieron vestirse "a la federica" el 6 de enero de 1980 con motivo de la celebración de la Pascua Militar. Por aquellos días hasta los propios empleados del Hotel notaban la tensión que reinaba en el ambiente. Era una sensación extraña, acrecentada por el hecho de que don Juan Carlos se retrasaba, en contra de lo que era habitual, para asistir a la recepción o, quizás, porque bastaba echar una mirada al patio del Palacio para comprobar cómo los especialistas en explosivos de la policía revisaban minuciosamente todos los coches oficiales en medio de una gran agitación.
         Como el servicio se retrasaba, dos de los camareros se agazaparon en una de las habitaciones contiguas al Salón de Columnas para tomarse un refresco a escondidas. En esas estaban, con las luces apagadas, cuando de pronto escucharon de fondo las voces de tres personas. La breve conversación que mantuvieron fue la siguiente:

         -"... te digo que la situación es insostenible y que no podemos quedarnos cruzados de brazos más tiempo. Hay que actuar y pronto".
         -"Ya, pero qué podemos hacer aparte de seguir insistiendo en los llamamientos a la unidad".
         -"Yo creo que lo primero es informar al monarca y luego ya veremos...".



         En ese momento uno de los asustados camareros debió de hacer algún inoportuno ruido que hizo desconfiar a los tres interlocutores. De inmediato se encendieron las luces del cuarto anejo apareciendo en escena nada menos que el presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, el vicepresidente para Asuntos de la Defensa, teniente general Gutiérrez Mellado, y el ministro de Defensa, Rodríguez Sahagún. Los camareros mascullaron alguna disculpa ininteligible y salieron haciendo mutis por el foro.

martes, 25 de marzo de 2014

Suárez en el recuerdo (1)

ME PERMITO TRAER aquí algunos pasajes de mi libro ‘Hotel Ritz. Un siglo en la historia de Madrid’ (Ediciones La Librería, 2010) como modesto homenaje a la figura del recientemente fallecido Adolfo Suárez y a su enorme legado político en estos tiempos de zozobra.

Contrasta vivamente la visita de Ceaucescu con la que realizó el presidente francés Giscard d'Estaing, amigo personal del Rey, y su esposa Aymonne de Brantes en julio de 1978. Quizás por aquello de impresionar, el jefe de Estado galo llegó acompañado de su propia brigada de cocina y, a decir de los empleados del Ritz, dieron en el Palacio de Aranjuez un servicio fuera de lo corriente, tanto en calidad como en presentación. Todo iba sobre ruedas hasta que el jefe de cocina del Palacio del Elíseo, monsieur le Cervaut, se empeñó en que fueran los camareros franceses los que sirvieran la mesa presidencial durante la cena de gala. El primer maître del Ritz, Arturo Melero, se negó en redondo, hasta que con la ayuda del jefe de protocolo español consiguió salirse con la suya. Los franceses, que jugaban en terreno contrario, no lo aceptaron de buen grado y, en la medida de sus posibilidades, intentaron "reventar" el servicio con algunas tretas bastante infantiles: apagando las luces de los tortuosos pasillos y escaleras que conducen a la cocina, o escondiendo algún material de servicio imprescindible para servir la cena. Al final la cosa no fue a mayores y los invitados ni siquiera llegaron a notar que en aquel Palacio de Aranjuez acaba de librarse una incruenta batalla entre camareros galos y españoles. Los franceses, una vez más, volvían a salir derrotados.
         Pero no fue éste, sin embargo, el único gesto "heroico" de aquella visita. A oídos de los camareros del Ritz había llegado que Giscard d'Estaing vino cargado a Madrid con sus mejores vinos franceses y que el presidente del Gobierno español los había despreciado de forma muy diplomática. Llegado el momento, Adolfo Suárez, con una polémica Ley de Asilo para terroristas por medio y con el sur de Francia convertido en un santuario de ETA, no tuvo mejor ocurrencia que despreciar el vino que se le ofrecía pidiendo un vaso de leche, para fastidio del estirado presidente francés. A su modo, quien también se "rebeló" contra el protocolo de la visita fue Felipe González quien, con motivo de tal encuentro, acudió por primera vez como invitado a una cena de gala en el Palacio Real. El secretario general del PSOE, pese a la advertencia de la invitación, se presentó con un sencillo traje oscuro en vez del frac que se exigía a los caballeros.



lunes, 24 de febrero de 2014

Operación Évole

ENTIENDO QUE LOS telespectadores estén cabreados con Jordi Évole. Es lógico. Inicialmente, a mí tampoco me hizo demasiada gracia. Jugar con los sentimientos y la buena voluntad de la gente tiene sus riesgos y el especial de la Sexta sobre el 23-F es un ejercicio de osadía difícil de digerir.

Pero no descubro nada nuevo si digo que uno de los ingredientes básicos de la televisión es el espectáculo. Vale que con las cosas de comer no se juega, que diría un castizo, pero en esa clave y no en otra cabría situar la muy follonera ‘Operación Palace’ ante la que tantos se están rasgando las vestiduras.

Dicho lo cual, convendría remarcar que no todo vale en la despiadada lucha por el share. Atraer audiencia a cualquier precio, obvio es decirlo, no puede dejar indiferente a nadie, tal y como acreditan los furibundos, y también elogiosos, comentarios en Twitter. Yo no me dí por ofendido aunque, lógicamente, cada uno es libre de interpretarlo como considere. 

Comprendo el enfado de muchos por este grandioso fake, pero nadie puede sentirse estafado cuando, al final, se admite la engañifa. En demasiadas ocasiones se puede comprobar la falsedad de muchas de las informaciones que nos han vendido como auténticas y nadie se escandaliza tanto. 

Aun así no creo que la falsa realidad sobre el 23-F recreada por Évole sea una patraña o una charlotada, como aseguran sus detractores. Por muy descolocados que nos haya dejado. Yo no lo hubiera hecho, claro, pero genialidades como las de Jordi no abundan en el secarral televisivo. Valor, desde luego, no le falta al de Cornellá.

martes, 28 de enero de 2014

La probeta neoliberal

ACUCIADO POR LOS reveses judiciales, que han frenado en seco la privatización sanitaria, Ignacio González no ha tenido más remedio que sacrificar a Fernández-Lasquetty. La persistente marea blanca ya había dejado herido de muerte este controvertido y enmarañado proceso al que los jueces acaban de darle la puntilla.

Finiquitado Eurovegas, por no citar otras apuestas fallidas como el euro por receta o la financiación autonómica, González no ha tenido más remedio que renunciar también al que iba a ser uno de sus proyectos estrella, al menos en lo ideológico. De esta forma, y con el ‘caso del ático’ coleando aún, el presidente madrileño queda un poco más debilitado en sus aspiraciones para convertirse en cabeza de cartel en las elecciones autonómicas de 2015.

A poco más de un año para esos comicios, la retirada de la privatización hospitalaria no hace sino abundar en la idea de que, por primera vez en un cuarto de siglo, el PP siente en su cogote el aliento de una derrota en las urnas. Y no será porque González no sabía el riesgo que asumía con su enfebrecida decisión. Debilitado el presidente madrileño, crecen las expectativas del líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, cuya determinación también ha sido decisiva para que naufragara el proyecto.

Lasquetty es el que ha muerto políticamente en el intento, aunque quizá convenga recalcar que él no ha sido más que el mero ejecutor de una política sanitaria de fuerte contenido neoliberal. Despreciar la reacción de la marea blanca y la capacidad de movilización de los facultativos, muchos de ellos cercanos al PP, ha sido sin duda su mayor error. Al ya exconsejero le ha tocado pagar los platos rotos de una decisión de todo el Consejo de Gobierno, con González a la cabeza. Esperanza Aguirre, más previsora, salió huyendo antes de que las llamas le alcanzaran a ella.

El sustituto de Lasquetty, el veterano Javier Rodríguez, médico de profesión, debería tal vez abandonar la vehemencia que le caracteriza si de verdad quiere restañar las heridas con sus compañeros de la bata blanca. Fácil, desde luego, no lo va a tener.

Con Juan José Güemes y Manuel Lamela imputados por cohecho y prevaricación, la obligada marcha de Lasquetty confirma la maldición de los consejeros de Sanidad madrileños. El PP no da una a derechas.

domingo, 19 de enero de 2014

¡Gracias!

EMOCIONADO Y ABRUMADO por las incontables muestras de cariño que estoy recibiendo, me veo obligado a escribir este post de urgencia en primera persona. La Asociación de la Prensa de Madrid (APM) acaba de distinguirme con uno de sus premios y no puedo estar más agradecido.

Pero no nos engañemos, los premios aunque suelen recaer en una sola persona, en raras ocasiones son un mérito exclusivamente personal. Al medio donde trabajo, a la Cadena SER, se lo debo todo y tengo bien claro que también esta distinción.

En la información Local de Madrid he pasado prácticamente toda mi vida y en ninguna otra sección me habría gustado desempeñar mi tarea. Una información Local, no siempre valorada y reconocida, que ha contado y cuenta con grandes profesionales, y que para algunos no ha sido un estación de paso, sino el mejor de los lugares posibles para cumplir con nuestra responsabilidad social como informadores.

No corren buenos tiempos para este oficio (precariedad, recortes, despidos…), pero no es menos cierto que los periodistas son hoy más necesarios que nunca y que nuestro deber ético de respetar la verdad permanece inalterable.

Y si hay algo que me satisface y enorgullece de este galardón es poder recibirlo junto a Victoria Prego, Jordi Évole y Francisco Carrión, cuya trayectoria es un gran acicate para seguir trabajando con la pasión que es tan necesaria en este oficio.

Gracias, gracias y gracias, de nuevo, por tantas muestras de afecto. Sólo por esto ha merecido la pena todo lo demás.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Blesa, Nacho, la rubia y el bróker

LOS CORREOS ENVIADOS y recibidos por el expresidente de Caja Madrid resultan, sencillamente, nauseabundos. El tufo que desprenden esas comunicaciones evidencia, a las claras, lo que todo el mundo ya sabía. Que el PP, con la inestimable ayuda de otros, manejaba a su antojo la entidad madrileña y que muchas de sus decisiones estaban contaminadas por una abominable lucha de poder.

Las maniobras, antojos y caprichos, de Miguel BlesaEsperanza AguirreIgnacio GonzálezAlberto Ruiz-GallardónJosé María Aznar, en incluso de su hijo y bróker, José María Aznar Botella, y compañía, reflejan la impudicia con la que se actuó en la cuarta entidad financiera de España.

No es de extrañar que, con semejantes manejos e injerencias, resulte de tanta utilidad, pura higiene democrática, que la ciudadanía conozca hasta el último de los millares de mensajes de correo electrónico intervenidos por el juez Elpidio José Silva a Miguel Blesa.

Por 22.424 millones nos salió, conviene no olvidarlo, el rescate de una Caja que, visto lo visto, no era más que un pestilente cortijo.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Amarga cena de Navidad

LA PLANA MAYOR del PP de Madrid, con Aguirre y González al frente, va a asistir esta noche en Collado Villalba a una cena inolvidable. Con Rajoy, además, como invitado especial, por si el encuentro no estuviera rodeado del suficiente morbo.

Un día después de que la expresidenta madrileña se viera obligada a responder por escrito a las 300 preguntas del juez Ruz sobre las adjudicaciones de la Comunidad de Madrid a la trama corrupta de Correa, y a las pocas horas de conocerse la imputación de Lourdes Cavero, esposa de Ignacio González,  a causa del lujoso ático de Estepona, cabe imaginar que el ágape, además de indigesto, será lo más parecido a un funeral.

Nunca, como hasta ahora, el PP de Madrid había estado en una situación tan delicada y endeble. Porque lo que está en juego, más allá del recorrido judicial que puedan tener estos casos y de sus consecuencias, es la propia supervivencia política de ambos personajes.

Con unas elecciones autonómicas y municipales a medio plazo, y con grave riesgo de que el PP pierda la mayoría absoluto en Madrid, González y Aguirre asisten, sin duda, a los peores momentos de su dilatada y accidentada vida política. Nada será igual a partir de ahora, y no digamos nada si finalmente se inicia el proceso para imputar al propio presidente de la Comunidad de Madrid.

No va a ser fácil que Ignacio González pueda salir vivo políticamente de este asunto. El caso pinta mal y habrá que ver si Mariano Rajoy no ha encontrado la “excusa” perfecta para quitarse de en medio a dos de sus principales rivales dentro del PP. Ya lo dijo el canciller alemán Adenauer, en política “hay enemigos, enemigos mortales y compañeros de partido".

viernes, 13 de diciembre de 2013

Eurovegas, no va más

MADRID HA VUELTO a perder. Otro castillo de naipes que se derrumba con estrépito. Tres meses después del batacazo olímpico, la Comunidad de Madrid ha sufrido un nuevo revés en otro de sus proyectos estrella para esta legislatura. El Gobierno ha llegado a la conclusión de que las últimas exigencias de Las Vegas Sands, que ya eran humillantes desde el primer minuto, no podían ser asumidas.  Por muy abultada que, aparentemente, fuera la chequera del archimillonario Adelson. Lo inadmisible es que no se hubieran dado cuenta antes.

Vendieron la piel del oso antes de cazarlo y es el momento ahora del desconsuelo. Basta echar un rápido vistazo a la hemeroteca o a los archivos sonoros para comprender que el proyecto de Eurovegas había adquirido una dimensión rayana en lo impúdico. Tanto con la reforma de la ley antitabaco y ahora resulta que la burbuja ha estallado cuando, ¡qué listos!, querían garantías de que se les iba a devolver hasta el último céntimo de lo invertido en caso de un cambio normativo.

Ni Olimpiadas, ni Eurovegas. Más vale que la próxima vez que nuestros gobernantes quieran apostarlo todo a una quimera no jueguen con la ilusión de toda la gente que había depositado sus esperanzas en conseguir un empleo al precio que fuera.

Buen viaje, Mr. Marshall. Hasta nunca. 

martes, 3 de diciembre de 2013

Botella, candidata

LA ALCALDESA DE Madrid está dispuesta a plantar batalla para seguir en el Palacio de Cibeles. La decisión de la candidatura al Ayuntamiento estará en función de lo que digan, en su día, las encuestas, pero Ana Botella se ve con fuerzas como para aguantar el tirón. Es lo que cabe deducir de su conferencia en el Club Siglo XXI donde ofreció un perfil político distinto, más atrevido, al que nos tiene acostumbrados.

Algunos sostienen que, con sus críticas nada disimuladas a Mariano Rajoy, la alcaldesa habló por boca de su marido, José María Aznar, de la vieja guardia popular, o en todo caso de FAES. Sea como fuere, su llamamiento a recuperar la iniciativa para “evitar una fragmentación de la base electoral del PP” o sus “dudas” sobre el proyecto político que encabeza Rajoy, han animado el cotarro popular. No es habitual en el PP que alguien, salvo Aguirre, se permita criticar la gestión del Gobierno y, desde ese punto de vista, las palabras de Botella resultan especialmente llamativas.

Habrá que ver en lo que queda este episodio, si es un paso aislado o estamos ante algo más que un gesto, pero de momento la música suena a que Botella no está tan amortizada en el PP como algunos dan a entender. La crisis del Madrid Arena, el fiasco olímpico y la forma de gestionar el conflicto de la limpieza viaria parecían haberla enterrado políticamente, aunque anoche, como si nada hubiera ocurrido, no dudó en reivindicarse a sí misma.

Si lo que dijo hubiera salido de Aguirre, la alcaldesa sería portada hoy en varios periódicos. La enmienda de Botella a la totalidad de la política de Rajoy no ha pasado, en cambio, de las páginas interiores. En sus manos está abrir informativos si es que, realmente, tiene hambre y ganas como para convertirse en el verso libre que tanta gloria dio a su antecesor. No es su estilo, ni posiblemente su ambición, ni tampoco atesora esa capacidad, pero en política nunca se sabe. Por una vez en su vida, Botella hizo de Aguirre. 

lunes, 18 de noviembre de 2013

Éxito sindical

LA DURA Y larga batalla de barrenderos y jardineros por mantener sus puestos de trabajo ha dado sus frutos. No ha sido fácil, pero bien está lo que bien acaba. El conflicto deja muchas lecturas y varias lecciones de una gran utilidad en los tiempos que corren. La más importante es que la unidad y la determinación de los trabajadores es un arma imbatible y que cuando los sindicatos van de la mano los resultados tardan, pero acaban llegando.

Las centrales han conseguido arrancar un acuerdo histórico. A cambio, también han tenido que hacer unas concesiones difícilmente asumibles en un contexto que no sea el de la crisis económica. No habrá despidos, pero las condiciones laborales serán peores para un colectivo ya de por sí castigado.

Tampoco será mejor la calidad del servicio cuando entre en vigor el ERTE de 45 días de suspensión de empleo al año por trabajador hasta el año 2017. Las empresas concesionarias no han conseguido su objetivo de mandar a la calle a 1.134 trabajadores, pero no salen derrotadas. La mayor parte del esfuerzo recaerá sobre las espaldas de los trabajadores. Sueldos congelados y la no reposición de vacantes es el panorama que les aguarda.

Decir, como sostiene la alcaldesa de Madrid, que “no hay despidos gracias a la flexibilidad de la reforma laboral” resulta, cuando menos, inexacto,  además de atrevido. Si no hay despidos es gracias al éxito de la negociación colectiva y a la determinación de los trabajadores. Ana Botella no ha salido victoriosa de la huelga de limpieza viaria y jardinería. Por mucho que se empeñen sus palmeros mediáticos. Su inacción y su falta de liderazgo, y no es la primera vez, han causado preocupación no sólo entre los madrileños sino también en el seno de su propio partido.

Los sindicatos, en cambio, salen reforzados. Salvando algunos excesos y episodios violentos, no siempre imputables a ellos, las centrales han mostrado el camino a otros colectivos. Si, llegado el caso, los empleados de otras empresas concesionarias tienen que enfrentarse a un conflicto similar, difícilmente podrán olvidar su ejemplo de firmeza y determinación.

Los barrenderos han vuelto a coger la escoba. Aún queda mucho por limpiar.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Soberbia

LA ALTIVEZ Y la arrogancia no suelen ser buenas compañeras de viaje. Tampoco en política. Por eso no estaría de más que el impopular ministro de Educación aparcara de una vez sus nefastas ocurrencias.

Acorralado, incluso por los suyos, no ha tenido más remedio que rectificar sobre las becas Erasmus. Aunque no por mucho tiempo. No retira la orden sino que la deja en suspenso a la espera de volver a la carga el próximo curso. 

En la moral cristiana, la soberbia también figura entre los pecados capitales. Recula Wert, y ahora dirán que rectificar es de sabios. Tiempo al tiempo.

martes, 5 de noviembre de 2013

Privilegios

LOS CARGOS PÚBLICOS, expresidentes y aforados, disfrutan de una serie de prerrogativas de las que no participan el resto de los mortales. Por ejemplo, a testificar por escrito si es que son llamados a declarar ante un juez.

Sorprende que Esperanza Aguirre, que presumió de estar  “encantada de colaborar con la Justicia”, vaya a optar por la vía epistolar en vez de vérselas ante el magistrado Pablo Ruz, que la ha citado como testigo, dentro de la investigación del caso Gürtel.

La mala percepción que tienen los ciudadanos de la política empezará a cambiar cuando servidores públicos tan aguerridos como la expresidenta madrileña den un paso al frente y renuncien a este tipo de prebendas.

Aguirre está en su derecho de no acudir al despacho del juez, la ley la ampara, pero no deja de ser llamativo que una persona tan valiente políticamente haya optado por hacer mutis por el foro. La sombra de los contratos de la Comunidad de Madrid y de Alberto López Viejo con la trama de Francisco Correa es alargada.

A buen seguro que sus admiradores, que son legión en toda España, estarán hoy frustrados. Aguirre, auto promocionada como adalid en la lucha contra la corrupción, prefiere evitar el cara a cara con Ruz. Por si acaso. ¡Qué decepción!