viernes, 3 de mayo de 2013

PP, tocado. PSOE, hundido.


LA RECIENTE ENCUESTA de El País que arrebata la mayoría absoluta al PP y deja al PSOE herido de muerte viene a confirmar los peores augurios para los dos partidos hegemónicos en la Comunidad de Madrid. Los que saben de esto, además de otros sondeos, ya vaticinaban que ambas formaciones no habían tocado suelo y que la caída libre resultaba inevitable. Qué duda cabe que lo más reseñable es la pérdida de la mayoría absoluta para el partido que preside Esperanza Aguirre, pero no deja de ser paradójico que el socialista Tomás Gómez sufra un enorme varapalo, por mucho que se empeñe en no admitir la evidencia. Cae el PP, que no levanta cabeza con tanto recorte, y se desploma el PSOE, que ni gobierna ni se le espera.

Para colmo de males en las filas de la izquierda, ni siquiera una eventual alianza entre socialistas e Izquierda Unida evitaría que el PP siguiera gobernando con el eventual apoyo de UPyD. Un panorama endiabladamente complicado cuando tan solo IU (Eddy Sánchez, en lugar de Gregorio Gordo) parece tener todas las  papeletas para convertirse en cabeza de cartel. Ni Ignacio González (PP), ni Tomás Gómez (PSOE) tienen garantizada su continuidad electoral al frente de sus respectivas formaciones. El caso de Luis de Velasco (UPyD) es distinto ya que, a sus 74 años, si tiene fuerzas y ganas no debería tener demasiadas dificultades en permanecer al frente de la formación magenta en la Asamblea de Madrid. Un partido, el de Rosa Díez, claramente beneficiado por el desencanto de los votantes populares y socialistas que, paradojas de la vida, puede convertirse en árbitro de la política madrileña.

A la hora de lamer sus heridas, el PP madrileño siempre puede escudarse en la situación económica nacional. Se equivocaría ya que no parece ser ese el único motivo para explicar la desafección de los tradicionalmente fieles votantes de la derecha. Los tijeretazos en los servicios públicos, primero con Aguirre y ahora con González y las privatizaciones sanitarias,  tendrán un coste y no precisamente bajo cuando toque votar en 2015. Si el presidente madrileño pensaba que la utilización de la tijera le iba a salir gratis se ha equivocado gravemente.

Enfrente, los socialistas continúan deprimidos y atónitos. Sin capacidad, por un lado, de desmarcarse del descrédito nacional que provoca la marca PSOE y sin un discurso regional propio que ilusione. Ni a electores ni a simpatizantes. Tomás Gómez ha dado muestras sobradas de que puede convertirse en una voz crítica frente a Rubalcaba, aunque está por ver que sea capaz de poner contra las cuerdas al heredero de Aguirre. El panorama para el PSOE es, cuando menos, desalentador. Dos años en política es mucho tiempo pero, o el líder socialista espabila o las consecuencias serán mortales de necesidad. El dato bueno de Gómez es que saca mejor nota que Rubalcaba. Lo que difícilmente podrá digerir es que casi el 60% de los votantes socialistas desaprueben su gestión frente a un 35% que le respalda. Gómez siempre podrá decir que no se cree las encuestas o que la muestra no es lo suficientemente amplia. Él sabrá.   

viernes, 15 de marzo de 2013

La victoria de los débiles


A VECES SÍ se puede. Basta con tener una profunda convicción y mantenerla en el tiempo contra viento y marea. Por descabellada, impopular o molesta que sea. Por mucho que ataque el inmovilismo político y por muy fuertes que sean las presiones de los bancos. Es lo que les ha ocurrido a los activistas contra los desahucios, cuya solitaria batalla se ha visto ampliamente refrendada con la decisión del Tribunal de Justicia de la UE que permite paralizar desalojos por cláusulas abusivas.

Pero esta victoria también tiene nombres y apellidos. Los del obrero marroquí desahuciado Mohamed Aziz, que inició la cruzada;  el humilde abogado Dionisio Moreno;  y el juez mercantil José María Fernández Seijo, que aceptó elevar el caso a la Corte de Luxemburgo.

El fallo es demoledor y supone un enorme varapalo para las caducas estructuras que sustentan una obsoleta legislación hipotecaria. El Gobierno de Rajoy ya está tardando en adaptar la legislación a la jurisdicción europea. No quisieron atender el clamor de muchos colectivos sociales y, ahora, no tendrán más remedio, ya veremos en qué términos, que aplicarse el cuento. Es la hora de los jueces, que podrán frenar desahucios, y no la de los bancos ni la de los notarios. Es la hora de la gente. De la que ha denunciado y de la que se ha movilizado. Algunas veces, no demasiadas, el débil acaba venciendo al fuerte.

viernes, 15 de febrero de 2013

Talegón y Colau


LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN son (somos) muy dados a encumbrar personajes, en incluso a crearlos, para alimentar el monstruo mediático. Tan aficionados somos a esos menesteres como a olvidarlos o incluso destruirlos.  La novedad, la  frescura, el desparpajo y la pedagogía que exhiben algunos de estos personajes, no son cualidades de las que estemos sobrados. Mäs bien al contrario, y esto explica su "tirón" en los medios de comunicación, y también en las redes sociales.

Por eso, cada vez que sale alguien a escena con la potencia de Ada Colau (Plataforma de Afectados por la Hipoteca) o Beatriz Talegón (Secretaria General Unión Internacional Jóvenes Socialistas), el foco mediático los atrapa y nada vuelve a ser igual.

Las simpatías despertadas por Talegón y Colau parecen haber incomodado a determinados sectores hasta el punto de intentar deslegitimarlas o, directamente, desprestigiarlas. Incluso con argumentos machistas. Nada nuevo bajo el sol. Si la izquierda hubiera tenido, siquiera mínimamente, el coraje, la actitud, la claridad de ideas y la determinación de estas dos mujeres otro gallo nos cantaría. Que la fuerza les acompañe. 

martes, 29 de enero de 2013

González prueba su propia medicina


MENOS DE UN mes ha durado el viaje a ninguna parte de Ignacio González con el euro por receta. Sabía la Comunidad de Madrid, como sabía todo el mundo, incluido el consejero Lasquetty, que el cobro de las prescripciones médicas no iba a tener ningún recorrido. 

Aun así, en la Puerta del Sol y en la calle Aduana, se empeñaron en mantener un pulso que sólo ha servido para ocasionar un monumental embrollo. Confusión y molestias, primero a los pacientes y luego a los farmacéuticos, convertidos en recaudadores de una medida que no comparten. Ni los farmacéuticos, ni tampoco los médicos que son, al fin y al cabo, los que deciden qué es lo más adecuado para el enfermo.

La admisión a trámite del recurso ante el Constitucional supone la suspensión automática del pago durante cinco meses y zanja, al menos a medio plazo, una batalla política estéril.  La decisión del TC es coherente y deja las cosas en su sitio. Ahora sólo falta que la Comunidad retire la medida de una vez por todas, devuelva el dinero cobrado innecesariamente y admita que se ha equivocado. Una medicina demasiado amarga para un enfermo tan díscolo.

lunes, 21 de enero de 2013

Pestilente lodazal


DURANTE AÑOS, EL PP trató de convencernos de que la corrupción no anidaba en sus filas. Que era un partido inmune a ese tipo de prácticas y que sólo al PSOE salpicaba la mancha de esa ignominia. El tramo final del felipismo dio sobrados motivos (Filesa, fondos reservados, caso Renfe...) para que el PSOE se viera condenado a no levantar cabeza durante años. En el castigo electoral, en las hemerotecas, y hasta en los libros de historia penaron, y penan, los socialistas su falta de determinación contra la impudicia corrupta.

Creíamos estar curados de espanto cuando nos encontramos ahora con que el PP, el partido que decía abanderar la integridad y la decencia, no puede sostener ya ese estandarte. Sobresueldos opacos, pagos en dinero negro, contabilidad B, cuentas en Suiza, fortunas secretas, amnistías fiscales y, de nuevo, guerras intestinas, no auguran nada bueno para un partido político cuya única preocupación debería haber sido sacarnos de la crisis cuanto antes y al menor coste social posible.

Pero no, sus desvelos ahora pasan por taponar una incontenible hemorragia interna de consecuencias imprevisibles. El PP, visto lo visto, no aprendió del caso Naseiro, por muy de rositas que se fuera de aquel turbio asunto. Crisis económica, corrupción e indignación ciudadana son los ingredientes de una mezcla explosiva que le puede estallar al PP por no hacer lo que tenía que hacer cuando correspondía.

Luis Bárcenas era una bomba de relojería. Tarde o temprano tenía que accionarse y tanto Rajoy como Cospedal debían saberlo. La tradicional enemistad entre Bárcenas y Aguirre, una guerra a muerte de una suciedad inadmisible en una democracia que se precie, también está en el origen de muchas de las cosas que han ocurrido luego. Taparse la nariz y mirar hacia otro lado nunca ha sido la solución. El PP, atrapado en el fango, se ha quedado sin discurso político. La gente está dolorosamente harta, por decirlo suavemente, de tanto mangoneo, tanta desvergüenza y tanta impudicia. Esta vez va en serio. De la ciénaga al precipicio sólo hay un paso.

lunes, 14 de enero de 2013

Güemes


A ESPERANZA AGUIRRE siempre le ha gustado el desparpajo y la ausencia de complejos de sus jóvenes cachorros. Juan José Güemes era uno de ellos. No es de extrañar que en 2003 la presidenta madrileña, candidata entonces, se fijara en él y acabara fichándolo. En aquella época, Güemes trabajaba a las órdenes del ministro Rodrigo Rato, con el que llegó a ser Secretario General de Turismo. Entró a formar parte del reducido grupo de colaboradores que necesitaba Aguirre en la Comunidad de Madrid tras su marcha de la presidencia del Senado. Luego sobrevino el tamayazo, aquel oscuro y nunca resuelto episodio, durante el cual Güemes siempre estuvo muy cerca de Aguirre. Después de las elecciones de octubre de 2003, las repetidas a causa de la traición de los socialistas Tamayo y Sáez, Aguirre le premia incorporándolo a su primer Gobierno. Pero en Empleo y Mujer, una cartera de menor peso para la enorme ambición que siempre ha tenido. La gran oportunidad le llega cuando en 2007 Aguirre se desprende de Manuel Lamela, otro hombre de Rato en Madrid, muy quemado a raíz del caso Severo Ochoa de Leganés. Güemes, dotado de una gran confianza en sí mismo, se convierte así en todopoderoso consejero de Sanidad, en un momento de especial tensión, hasta que en marzo de 2010, anuncia su sorprendente abandono de la política, oficialmente por “motivos personales”.

La tarea de Güemes durante su etapa al frente de la sanidad madrileña, además de su pelea permanente con los sindicatos, consistió en aprobar la Ley Área Única Sanitaria con la libre elección de médico y la puesta en marcha de los nuevos hospitales públicos de gestión privada. Él mismo habló en septiembre de 2008 con empresarios del sector sanitario de las oportunidades de negocio que ofrecía la privatización. Ese era justamente el lema, "aproveche las oportunidades de negocio", de una conferencia en el Ritz, por cuya asistencia había que pagar 1.400 euros. 

Ahora sabemos, gracias a una información de la Cadena SER, que la empresa Unilabs para la que trabaja el exconsejero de Sanidad se ha hecho con la gestión del servicio de análisis clínicos en seis hospitales públicos.  En esos seis, y en todos los centros de salud y residencias de ancianos que dependen de ellos. Y fue, precisamente, Juan José Güemes, quien privatizó el servicio cuando estuvo al frente de la cartera de Sanidad entre 2007 y 2010. Ya sabíamos que la sanidad madrileña era una magnífica oportunidad de negocio. Lo sabíamos porque lo dijo el propio Güemes, lo que desconocíamos es que él mismo fuera a estar tan cerca. La jugada no tiene ni medio pase. Por muy legal que sea. Por más que Ignacio González crea ver en esta noticia una estrategia para “azuzar” el conflicto sanitario. 

Y entretanto, Aguirre, nueva asesora de Seeliger y Conde, la empresa de cazatalentos que la acaba de fichar casi cuatro meses después de abandonar la presidencia de la Comunidad de Madrid, seguro que puede recomendar a muchos de sus antiguos subordinados. Talentos como Güemes.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Amarga Navidad



CON TANTA GENTE pasándolo mal, a uno se le quintan las ganas de todo. Incluso de perder las buenas costumbres.

Miras a tu alrededor (desempleo, desahucios, recortes sociales…) y no encuentras demasiados motivos para celebrar nada.

Aun así, aunque el panorama sea amargo y desolador, y aun a riesgo de pecar de hipócrita, feliz Navidad.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Me duele Telemadrid



EL PECADO ORIGINAL de las televisiones públicas, de todas, es la descarada utilización política del medio. Los partidos políticos, todos sin excepción, no saben gobernar sin tener una tele para manejar a su antojo. Tienen su tele, como tenían su Caja de Ahorros o tantas y tantas otras cosas. El modelo introducido por Zapatero en RTVE es, tal vez, el menos intervencionista, pero esa es otra historia.

A pesar de todo, hubo un tiempo, lejano ya, en el que Telemadrid fue por derecho propio una referencia informativa y social, además de un ejemplo para las otras radiotelevisiones públicas. Sus directivos no habían inoculado aún el virus del sectarismo y lo que decía el canal autonómico madrileño iba a misa. Ese prestigio, ganado a pulso durante años en un contexto de feroz competencia, fue truncado de forma abrupta por la llegada de Esperanza Aguirre al gobierno regional. No es que su antecesor, Gallardón, renunciara al control del Ente, que no lo hizo, sino que actuó con más equidistancia, contención y disimulo.

El PP nunca ha ocultado su interés en privatizar Telemadrid. Sabíamos que tarde o temprano iba a ocurrir. La novedad es el camino elegido, mediante un ERE que va a dejar en la calle a 925 personas, el 80% de la plantilla. “No hay más remedio, la plantilla está sobredimensionada y los ingresos por publicidad han caído hasta hacer insostenible el modelo”, dicen al alimón el gobierno de González y  los directivos de la cadena. Los trabajadores, muchos de los cuales ganaron su puesto de trabajo mediante una oposición, se irán a la calle. Los directivos, en cambio, pese a su mala gestión, seguirán al frente del aparato de propaganda que con tanto ‘éxito’ han mantenido.

Tal vez con otra forma de gestionar, sin afrontar inversiones imposibles, sin adquirir derechos audiovisuales ruinosos, sin subvencionar películas de dudosa utilidad, sin mantener en la parrilla programas y presentadores cuya único mérito es ser altavoces del PP y sin sueldos desorbitados, tal vez, digo, sin esa dilapidación de recursos, se podría haber evitado el desastre. Por no hablar del prestigio perdido a chorros por culpa del control partidista con el resultado ya conocido de una burda manipulación informativa.

En 1998 la cuota de pantalla era del 20,6%; en 2003, cuando llega Aguirre e impone a su amigo Manuel Soriano como director general, la audiencia rondaba el 17%; en un 5%, y bajando, estaba cuando la presidenta madrileña presentó su dimisión. Bien es cierto que, cuando, desde la calle Espronceda  comenzaron las emisiones en 1989, las televisiones privadas estaban en pañales y a la TDT ni se la esperaba.

El ERE ‘adelgazará’ la plantilla con el fin de que la cadena resulte más atractiva para poder venderla al mejor postor. Visto lo visto, cabe imaginar a manos de qué empresarios irán a parar los restos del naufragio televisivo. Por desgracia, y bien que me duele porque yo también colaboré en alguno de sus programas, el Ente Radio Televisión Madrid lleva en negro demasiados años. Si el ERE, entre otras cosas, no es una purga ideológica se le parece bastante.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Un rescate de película


SUSPENSE, ACCIÓN, HUMOR y buen ritmo narrativo. De todo esto hay en Argo, la magnífica película dirigida y protagonizada por Ben Affleck. La cinta narra el asalto de la embajada de EEUU en Teherán por parte de un numeroso grupo de estudiantes universitarios, exaltados jomeinistas, que consiguieron secuestrar a 52 personas, trabajadores de la delegación. En medio del caos, 6 de ellos pueden escapar y refugiarse en la embajada de Canadá. Allí permanecieron durante tres meses. El especialista en rescates de la CIA Tony Méndez, cuyo libro El maestro del disfraz dio pie el guion, idea un descabello plan para sacarles del país gracias a unas identidades falsas. La película, que no es un documental, resulta creíble desde el primer momento. Entiendo que no debe resultar fácil abordar un asunto así sin caer en maniqueísmos y sin demonizar a los asaltantes. Como no soy especialista en cine, dejaré que sean otros los que glosen la cinta. En esta ocasión, mi entrada tiene que ver con una interesante historia, colateral, que narro en mi libro sobre el Hotel Ritz de Madrid, y perdón por la auto cita. El relato es como sigue.
 
       Diversos medios de comunicación norteamericanos sitúan en el Ritz de Madrid las negociaciones secretas que se llevaron a cabo en julio de 1980 entre la CIA, colaboradores de Ronald Reagan y el Gobierno iraní. El objetivo de aquellos discretos encuentros era retrasar la liberación de los 52 rehenes de Estados Unidos hasta después de las elecciones para hundir la campaña del presidente demócrata Jimmy Carter. Es más, el que fuera asesor de Carter, el profesor de la Columbia University Gary Sick, reveló que el fallecido William Casey, jefe de la campaña de Reagan y ex director de la CIA, se reunió por esas fechas en la capital de España con el intermediario Mahdi Karrubi, que llegaría a ser portavoz del Parlamento iraní.

      El propio Bruce Laingen, encargado de negocios de la embajada norteamericana en Teherán cuando fue tomada por los estudiantes islámicos, agradeció el apoyo de varios gobiernos occidentales, entre ellos citó expresamente al de España, en la negociación con Irán para la liberación de los cautivos coincidiendo con el inicio del mandato presidencial de Reagan. El diplomático se permitió incluso citar al embajador español en Teherán de quien utilizó la siguiente frase: "La paciencia es una amarga copa que sólo los fuertes pueden tomar".

      Algunos periodistas norteamericanos no se conformaron tan sólo con informar de la conspiración desde su país, sino que se desplazaron hasta el Ritz de Madrid en un vano intento de conseguir algún nombre o alguna pista que les permitiera profundizar en la historia. Varios senadores demócratas de Estados Unidos se pusieron igualmente en contacto con la dirección del Ritz para recabar más información en torno a este asunto. La noticia tampoco pasó desapercibida en España para el diputado del Partido Popular Javier Rupérez, especialista en temas internacionales de esa formación, quien también se interesó por los pormenores de aquellas negociaciones secretas tan convenientemente ocultadas a la opinión pública.

Fin de la cita. Jimmy Carter perdió la relección en noviembre de 1980, cuatro meses después de la muerte del último Sha de Irán. Ganó Ronald Reagan y muchos analistas atribuyeron la derrota del demócrata a sus errores frente a Jomeini durante la gestión de la crisis. La película, por cierto, si es que cabía alguna duda, es muy recomendable.



martes, 13 de noviembre de 2012

Cerrado por huelga

NO SÉ, NI me importa, si la de este 14-N es una huelga política. No lo creo. Lo sería si algún partido ajeno al PP sacara provecho y no acabo de ver que sea el caso. El PSOE está en descomposición, por méritos propios, y los réditos para IU, sin convocatoria electoral a la vista, son más que dudosos. No es una huelga política por más que lo diga Esperanza Aguirre, que sí es política y que, visto lo visto, no se ha retirado de la primera línea. A los sindicatos CCOO y UGT también se les acusa de ser correa de transmisión de los partidos de la izquierda, reproche que, en caso de ser cierto, también cabría hacer de la patronal CEOE con respecto al PP.

Sea como fuere, la decisión de sumarse a esta convocatoria es individual y cada uno actúa en conciencia como mejor cree, más allá de quiénes sean los que portan la pancarta. Nadie es más que nadie y tan respetable es secundar el paro como no hacerlo. Dicho lo cual, soy de los que piensan que hay motivos y que, aún a sabiendas de que el PP no variará de rumbo, se hace necesario manifestar de forma expresa y rotunda el rechazo a unas políticas que tanto dolor y destrozo están causando. Desde ese punto de vista, por dignidad y por higiene democrática, no se me ocurre una forma mejor de decir ¡basta ya!

Una huelga general obliga a retratarse a todo el mundo. También a los medios de comunicación. El asunto tiene su complejidad y me hago cargo. La explicación más sencilla pasa por mantener que los periodistas como mejor ayudan al “éxito” de un paro general es informando sobre la convocatoria y certificando su seguimiento. Tengo mis dudas. Los informadores no somos un ente aislado dentro de la sociedad. Tampoco estamos exentos, y a la vista está, de las medidas que impone el gobierno, ni las empresas periodísticas actúan al margen de las implacables leyes del liberalismo económico. El periodismo no es un servicio esencial, no tanto como nos gustaría, y ayuda más al "éxito" de la huelga que TVE se vaya a negro a las 12 de la noche que cualquier información sobre el 14-N. No se acaba el mundo por un día de silencio informativo. Nadie es imprescindible, ni siquiera los periodistas, por muy importantes que nos creamos.

Lo más cómodo es acudir al trabajo pensando que parar no sirve de nada. Tampoco servía la movilización social contra los desahucios y, al final, tanto los partidos mayoritarios como la banca empiezan a dar su brazo a torcer. Que cada uno haga lo que crea en conciencia. Hay razones. Hay motivos. Hay culpables. Hay que perder el miedo. Es nuestro derecho. Yo voy.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Stop desahucios

IMAGINO QUE LA angustia de quedarse sin casa solo puede ser comparable a la de perder un ser querido. Pero los bancos, claro, no entienden de necesidades ni de sentimientos. Sólo de números, balances y resultados. No de personas. Tampoco los partidos políticos, salvo alguna honrosa excepción como Izquierda Unida, han estado muy rápidos que digamos. Tampoco la sociedad, en general, ha manifestado demasiada inquietud por el terrible drama de los desahucios. 350.000 ejecuciones hipotecarias desde el inicio de la crisis no han sido suficientes para que estallara la olla de la presión social.
Ahora, con tres suicidios, y el de Amaya Egaña ha resultado determinante, los medios de comunicación se vuelcan, las redes sociales claman justicia y los políticos, PP y PSOE, se dan codazos en busca del acuerdo que se les viene exigiendo desde hace años para reformar una ley obsoleta, anticuada y, sobre todo, inhumana.
 
Pero hay algo más. El movimiento 15-M y la Plataforma de Afectados por la Hipoteca-PAH tenían razón. Y como la tienen, ya va siendo hora de que se les reconozca el valor de su activismo contra el fraude hipotecario y las cláusulas abusivas que ha ido imponiendo el sistema en su propio beneficio.
 
Entiendo que lo pertinente ahora sería frenar todos los desahucios de aquellas familias que ven peligrar su vivienda habitual, abordar de una vez la dación en pago y poner en marcha un gran parque público de viviendas para alquilar muchas de las casas en poder de los bancos. Ya está bien de paños calientes. Demasiado tarde, en cualquier caso, para Amaya Egaña.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Presupuestos sociales, de boquilla

AVANZA IMPARABLE LA demolición del estado de bienestar que está perpetrando el Partido Popular. Madrid, de nuevo Madrid como conejillo de indias, se erige en avanzadilla del liberalismo económico que con tanta fe profesan en la Puerta del Sol y aledaños. De un brochazo, el heredero político de Aguirre, Ignacio González, da una nueva vuelta de tuerca al sistema sanitario exprimiendo, aún más, lo que es de todos.
 
No recuerdo exactamente en qué punto del programa electoral del PP de Madrid avisaban de que iban a imponer el euro por receta y de que ahondarían en la privatización sanitaria hasta unos límites insospechados y desconocidos. Es por eso, visto lo visto, por lo que no acabo de entender que no acometan una privatización completa. Los exconsejeros Manuel Lamela y Juan José Güemes fueron unos timoratos en comparación con Javier Fernández-Lasquetty. El actual responsable de la sanidad madrileña parece tenerlo mucho más claro tras haber pasado algún tiempo como secretario general de FAES, el laboratorio de ideas geniales del Partido Popular, donde sigue como patrono.
 
Si las empresas gestionan mejor lo público, son más eficientes, cuidan mejor a los pacientes, motivan más a los profesionales y, encima, nos ahorran dinero, pues nada, adelante, que supriman directamente la consejería de Sanidad y entreguen todo el sistema al oligopolio formado por Capio y Ribera Salud.
 
Cuando acabe esta maldita crisis, y echemos la vista atrás, al ya escuálido estado de bienestar no lo va a conocer ni la madre que lo parió.

martes, 30 de octubre de 2012

‘Sandy’ Báñez

DESDE EL PUNTO de vista social, las declaraciones de la ministra Fátima Báñez (“estamos saliendo de la crisis”) pueden tener un efecto demoledor sobre el ánimo de la gente. Su irresponsable optimismo la ha situado en el ojo del huracán, nunca mejor dicho, al tratarse de un engaño intolerable.

Sin datos que avalen sus palabras, y mientras todos los estudios y analistas coinciden que la recesión nos seguirá golpeando, al menos durante todo el 2013, la ministra se descuelga con estas declaraciones impropias de cualquier político que se precie de serio y riguroso.

Es más, la titular de Empleo lanza un mensaje descorazonador a los casi seis millones de parados y a sus familias. El panorama que nos dibuja dista mucho de la realidad que cada día palpa y sufre la gente. Los datos que la ministra prefiere soslayar son tozudos: el comercio está hundido, la economía sigue a la deriva con cinco trimestres consecutivos de caída y hay estudios que hablan de un paro superior al 27% a finales del próximo año.

Por no citar los cientos de miles de hogares sin ningún ingreso, los jóvenes sin futuro, los servicios sociales destrozados… En fin, un panorama desolador, se mire como se mire, que está causando mucho dolor y mucha desesperación a la gente como para que ahora venga Báñez con sus inoportunas gracietas.

Del pueril “optimismo antropológico” de Zapatero y de los gratuitos, e igualmente irresponsables, “brotes verdes” de Elena Salgado, hemos pasado a estas estúpidas declaraciones que causan un destrozo social equiparable al huracán Sandy. La tormenta perfecta pasará;  el estropicio de ‘Sandy’ Báñez durará, en cambio, hasta que haya nuevas elecciones o hasta que Rajoy decida prescindir de sus servicios.

jueves, 11 de octubre de 2012

Imperdonable silencio

DURANTE UNA RECIENTE visita al Vaticano, Soraya Sáenz de Santamaría dijo que el gobierno español está muy agradecido “por el papel que las Instituciones de la Iglesia están llevando a cabo para ayudar a paliar los efectos de la crisis económica”. Desconozco si el presidente de la Conferencia Episcopal, Rouco Varela, ha dado instrucciones en ese sentido, pero es bien sabido que Cáritas apenas recibe financiación de la Iglesia y que son los donativos particulares los que nutren la actuación de esta benemérita ONG. Es cierto también que muchos curas, parroquias y órdenes religiosas realizan una labor silenciosa y abnegada, con frecuencia desconocida.

Aun así, tengo la impresión, y puedo estar equivocado, de que la Iglesia como Institución podría hacer algo más en defensa de las miles de personas, fieles o no, condenadas a la pobreza y a la exclusión por las medidas del Gobierno de Rajoy frente a la crisis. No se me ocurre nada más cristiano que ponerse del lado de los que más sufren, llevarles consuelo y, si fuera posible, defenderlos a capa y espada contra los poderosos y especuladores de turno.

En estos tiempos, la doctrina social de la Iglesia católica, más allá de sus fundamentos teóricos, como mejor se aplica es en la calle y del lado de aquellos que más lo necesitan. Por eso me resulta tan llamativo el silencio sepulcral de la Iglesia ante la adopción de medidas tan injustas y antisociales. La Iglesia tiene voz, y bien que la ha levantado, cuando le ha convenido. Ya va siendo hora de que la jerarquía deje de coquetear con el poder, de canonizarlo incluso, y entone un mea culpa por haber olvidado a los crucificados de nuestros días. Escrito está: “Nadie puede servir a dos señores; pues, o bien, odiará a uno y amará al otro o se vinculará con uno y despreciará al otro: No podéis servir a Dios y a la riqueza” (Lucas 16, 13).

sábado, 6 de octubre de 2012

Modulando a Cifuentes

EN POLÍTICA, COMO en cualquier actividad, tan malo es pasarse como no llegar. Sin alcanzar la espontaneidad de Aguirre, la delegada del Gobierno habla mucho y claro. Se le entiende todo y eso es muy de agradecer. Los periodistas saben que tiene las ideas claras, que las defiende con vehemencia y que casi nunca se muerde la lengua. Ella misma, de hecho, se prodiga con pasmosa naturalidad por todas las redacciones, platós y emisoras sin excepción. Hay políticos con alergia a los medios y ella, en cambio, ha optado por una sobrexposición no exenta de riesgos.

Circunloquios al margen, decir que es preciso “modular” el derecho de manifestación, calentitos como aún están los rescoldos del 25-S, tiene sus riesgos. Tantos, que al Gobierno de Rajoy le ha faltado tiempo para desautorizar a Cifuentes diciendo que no tiene previsto regular ese derecho. Esto no supone, ni mucho menos, que el PP no comparta íntegramente la opinión de la delegada. Significa, lisa y llanamente, que ahora no toca y que, con el conflicto social enquistado y con dos convocatorias electorales a la vista, no es la mejor tarjeta de visita para un Gobierno y un partido con tantos frentes abiertos. Antonio Basagoiti, en público, y otros muchos en privado, lamentan el “fariseísmo” contra Cifuentes, a la que, según el dirigente vasco, “le ha caído la Santa Inquisición encima por hacer una reflexión”.

Con demasiada frecuencia, la política es una compleja y sofisticada trituradora de picar carne, capaz de engullir a cualquiera, incluso a alguien con la veteranía y la rapidez de reflejos de Cifuentes. Le pasó en su día a aquel tosco delegado del Gobierno, Francisco Javier Ansuátegui, también del PP, que recomendó seguridad privada a los inquilinos que viven en zonas residenciales. No son casos comparables pero en la política de seguridad las declaraciones las carga el diablo.

Y no puedo por menos que recordar también a Constantino Méndez, aquel delegado del Gobierno con el PSOE, que se vio obligado a dimitir tras una feroz campaña de persecución por parte del PP a raíz del llamado caso Bono. Méndez, que ni siquiera estaba imputado, se fue a su casa tras una dura sentencia de la Audiencia de Madrid contra tres policías. El Tribunal Supremo anuló la sentencia y absolvió a los agentes sin que el PP se retractara. Aún recuerdo aquella patética escena de los diputados del PP en la Asamblea de Madrid exhibiendo los grilletes de plástico que habían comprado en un todo a cien en plena operación de acoso contra Méndez.

La Delegación del Gobierno es un potro de tortura. Rara vez hay noticias buenas que dar. Algunos delegados, que le han echado tantas horas como Cifuentes, no han dejado ninguna mención digna de recuerdo. Trabajaron en silencio, pasaron por allí sin apenas presencia pública y casi nadie hoy recuerda sus nombres. Cristina Cifuentes, en cambio, ha optado por un modelo distinto. No es ni mejor ni peor, simplemente tiene sus riesgos. Tengo, además, la impresión de que la delegada tendría que “modular” sus apariciones si no quiere acabar achicharrada. Cifuentes debe saber que nadie es sublime sin interrupción y que, también en política, es muy útil saber nadar y guardar la ropa.