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Mostrando entradas de septiembre, 2010

En defensa de los sindicatos

NO ESTOY AFILIADO a ningún sindicato, aunque siento por ellos un gran respeto y admiración desde hace mucho tiempo. Ya sé que mi elogio hacia las centrales puede ser una gota en un océano, pero me apetecía decirlo hoy en plena huelga general y tras varias semanas de furibundos ataques contra las centrales. El linchamiento hacia los sindicatos, esa panda de vagos y maleantes, según acabo de leer hoy mismo, no es ni mucho menos nuevo. No ha surgido de forma espontánea, aunque ha sido en las últimas semanas cuando ha adquirido unos tintes preocupantes.

En los sindicatos, como en la política o el periodismo, hay aspectos manifiestamente mejorables, sin que esto pueda servir de excusa para descalificar una actuación que se me antoja necesaria. Imprescindible, diría yo, para plantarle cara, entre otras cosas, a la dictadura de los mercados. Dejamos aquí escrito, y mantenemos, que las centrales también necesitan modernizarse y ponerse al día, posiblemente lo mismo que los partidos políticos y…

Altura política, calles estrechas y mendigos

NO UNA, NI DOS, sino hasta tres veces leí el teletipo de Europa Press para comprobar que lo había entendido bien: La delegada de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid, Ana Botella, ha señalado los "60 puntos, donde pernoctan más de 200 personas" en la calle como una "dificultad añadida" para mantener la limpieza del distrito Centro, que se unen a las acciones de los graffiteros de la ciudad y el especial entramado urbano de la zona, con vías estrechas y de gran intensidad circulatoria.
Aún así, me interesé también por la transcripción exacta de sus palabras, ofrecidas por EL PAÍS: En el distrito centro coinciden distintas circunstancias como todos saben, lo que supone una dificultad añadida [para mantener la limpieza]. Entre ellas el entramado urbanístico, calles estrechas con una gran intensidad circulatoria, que lo que hacen es que el servicio de limpieza sea de noche y de madrugada, y de manera manual y con pequeña maquinaria para evitar las molestias de rui…

La política como espectáculo

LO CONFIESO. Rara vez me subo a La Noria. Y no es que pretenda ponerme estupendo presumiendo de integridad televisiva. Me hago cargo de que una audiencia de cuatro millones de personas es irresistible para cualquier político y, aunque ellos se hayan dejado engatusar por esa dulce tentación catódica, me da un cierto repelús que, en ocasiones, se pueda mezclar la morralla con lo sublime en un mismo espacio.

No me interesa el espectáculo disfrazado de información. Es más, me espanta ese flirteo de los políticos con los platós, en el mismo escenario donde algunos sábados sirven casquería para cenar. Y eso que no creo que ningún lector o televidente sea de mejor condición por informarse a través de los considerados medios pata negra.

Trinidad Jiménez este sábado, Tomás Gómez o Artur Mas hace un par de semanas, también José Bono, además de José Blanco como pionero de la cosa, se han subido sin complejos al Parque de Atracciones de la cadena de Fuencarral. ¿Cuánto tardará EsperanzaAguirre? De …

Liberales contra liberados

LOS SINDICATOS NO han sido nunca santos de la devoción de Esperanza Aguirre. Viniendo o sin venir a cuento, la muy liberal presidenta madrileña no ha ocultado la animadversión que siente hacia los representantes de los trabajadores. La cosa no es nueva, viene de lejos. A nadie puede sorprender, por tanto, que en vísperas del Debate sobre el Estado de la Región y a dos semanas de la huelga general la presidenta haya conseguido meter baza volviendo a dar titulares tras varias semanas de sequía.

Soy de los que piensan que los sindicatos necesitan modernizarse, como lo necesitamos los medios de comunicación o los taxistas, pero eso no invalida, ni mucho menos, su gran tarea en defensa de todos los trabajadores, incluso de los que no estamos afiliados. Y no sólo eso. No quiero ni pensar dónde estarían ahora mismo nuestros derechos y condiciones laborales sin la existencia de las centrales. Con sus habituales dotes para el oportunismo, la presidenta madrileña confunde delegados sindicales co…

Adiós a Neira

DECÍAMOS AYER QUE Esperanza Aguirre no había podido, no había querido o no había tenido el valor suficiente para mandar a su casa a Jesús Neira y que su irreductible actitud se había vuelto en contra de la presidenta madrileña. El desafío público del profesor, "que me destituya ella si se atreve", vino a decir, estaba pasando factura a Aguirre y por ahí no estaba dispuesta a pasar la jefa del ejecutivo harta ya de este asunto.

Claro que no ha sido Neira el único que ha dado bandazos al volante de su coche. El propio gobierno también ha hecho eses entre Sol y Pontejos diciendo que se cargaba todo el Observatorio Regional contra la Violencia de Género y matizando luego, una vez que las críticas arreciaban, que el desmantelamiento tan solo afectaba al Consejo Asesor. Demasiados titubeos e improvisaciones.

No se trata aquí de demonizar a nadie, pero el caso es que a Neira lo echan y la lógica de la política, implacable en ocasiones, ha terminado por imponerse. A partir de ahora Ag…

El caso Neira se vuelve contra Aguirre

ESPERANZA AGUIRRE HA DADO muestras sobradas de determinación y desparpajo a la hora de afrontar muchos de los problemas a los que se enfrenta cada día. Se podrá estar de acuerdo o no con ella pero si algo la distingue del común de los políticos es que sabe echar el pulso y retorcer el brazo a quien haga falta. A propios y a extraños. Es por eso por lo que no acabo de entender que no haya destituido a Jesús Neira. Y no lo entiendo porque no es incompatible decirle a Neira que se marche a su casa con el hecho, cuestionable, de desmantelar el Observatorio contra la Violencia de Género.

Lo que en esta ocasión nos pide la presidenta madrileña es un acto de fe. Quiere que creamos que no necesita "cargarse" a Neira porque va a desaparecer el órgano que lo acoge, actuación que al parecer ya tenía previsto desde hace meses. Teníamos un problema, que diría el otro, y lo hemos solucionado de la forma más pintoresca que cabía imaginar. Por esa misma regla de tres, la de asumir las funcio…