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Mostrando entradas de febrero, 2011

Ha nacido un nuevo Tomás

(Acto I: nunca llovió que no escampara. Sale el sol)
Con una mezcla de euforia contenida y alivio vi a Tomás Gómez el domingo en el vetusto salón de actos de la UGT donde tuvo lugar el comité regional del PSM. El espaldarazo que acababa de recibir, no sólo le permite centrarse en su único objetivo, que es el de ganar las elecciones, sino que a los ojos de muchos refuerza su autoridad, dentro y fuera, y gana en autonomía frente a la dirección federal. Es pronto para saber cuál será su papel en el futuro, y me refiero naturalmente al debate sucesorio de Zapatero, pero resulta evidente que no será el de un actor secundario. Está fuerte y ha aprendido que, también en política, resistir es vencer.
(Acto II: el papelón del señor Ferraz)
En toda esta obra, el papel más errático y cambiante, el más incomprensible, sin duda, es el del señor Ferraz, llamémosle así. La historia viene de lejos, y este señor es el mismo que en su día apostó por José Antonio Díaz frente a Rafael Simancas y maniobró lu…

Pajín

Observo que Leire Pajín cae mal en determinados sectores, algunos de ellos simpatizantes de la derecha política y mediática. Desconozco el motivo y tampoco lo quiero saber. Prefiero no saberlo. No sé si es machismo encubierto o directamente mezquindad, el caso es que cuando no es por pitos es por flautas, a la pobre ministra de Sanidad le llueven los palos de todos los sitios. Lo que en esta ocasión me ha sublevado han sido los comentarios en Twitter, supuestamente graciosos, a raíz de la entrega de los Goya.

Y lo curioso es que esa inquina no es fruto de su actividad política, perfectamente censurable, necesariamente criticable, sino por cuestiones que tienen que ver con el aspecto o la imagen, como si España fuera el reino de Adonis. Lo diré de otra forma. A Pajín se la puede y se la debe criticar, como cargo público que es, ¡faltaría más!, pero traspasar el buen gusto con insultos machistas es de una bajeza enorme.

El hecho, claro, de que algunos dirigentes políticos hayan sobrepasad…

Los malos humos de Gallardón

EL ALCALDE DE MADRID no debería tomarse tan a la ligera el creciente problema de la contaminación atmosférica en Madrid. Y lo digo, precisamente ahora que la inestabilidad meteorológica le va a dar una tregua, quitándole la enorme presión mediática que en ocasiones tanto paraliza a los políticos. Escurrir el bulto, minimizarlo y despreciar la inquietud de la gente no es, desde luego, el mejor camino para solucionar un problema.

Es la hora, por tanto, de la pedagogía y de los especialistas en la materia. Y sólo desde esa perspectiva, sin el apasionamiento de la refriega electoral, se podrá empezar a rebajar las emisiones. Lo más fácil, pero también lo más insensato, es adoptar una esa pose negacionista. Yo no sé si, como sostienen algunos, respirar un día en Madrid equivale a fumarse media cajetilla de cigarrillos o si los tubos de escape de los vehículos, sobre todo de los motores diésel, emiten seis veces más partículas que los de gasolina. Desconozco, igualmente, si la contaminación …

¡Que viene la Merkel!

Apenas cinco horas va a estar en suelo español la todopoderosa canciller alemana. Trescientos escasos minutos, suficientes supongo para que la gran dama de hierro de la ortodoxia económica y financiera, la forzuda maquinista de la locomotora europea, desembarque en Madrid acompañada de media docena de sus ministros.

La visita de Angela Merkel, en la Cumbre Alemania-España más importante que se recuerda, sólo tiene contenido económico y los que dicen saber de esto enredan con que vienen a examinar a Zapatero. No sé yo si prueba de nivel o test, porque estas cosas también se pueden hacer a distancia, y tal vez sea una lectura muy superficial, pero el caso es que el presidente del gobierno pretende salir airoso y no repetir en septiembre. Y así debe ser porque, a poco que se esfuercen anfitriones y visitantes, nuestro pachucho euro puede incluso salir fortalecido con este gesto digno de una entente cordiale.

Claro que estos teutones no son fáciles de convencer. Tan duros de roer son que v…