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Mostrando entradas de septiembre, 2012

Vergüenza

PASARÁ MUCHO TIEMPO antes de que podamos olvidar las imágenes del 25-S. Singularmente las capturas de vídeo con la “brillante y ejemplar” actuación policial entorno al Congreso de los Diputados. Entiendo que, en circunstancias así, no debe resultar fácil gestionar una situación tan explosiva. Eso no quita para que los mandos policiales, y los políticos que les guían, sean especialmente cuidadosos para que a nadie se le vaya el asunto de las manos. Tampoco estaría mal que no caldearan el ambiente con declaraciones incendiarias. La policía, ya lo sabemos, no está para repartir caramelos, no es su especialidad. Ni con este Gobierno ni con el anterior. Pero tampoco está para perder los papeles. Y en este sentido sería de muchísima utilidad que el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y la delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes, dieran explicaciones sobre la dudosa participación de policías infiltrados con capuchas ("que soy compañero, ¡coño!") o esa inconcebible interve…

Aguirre y los medios

SIEMPRE HE DICHO, y mantengo, que seguir a Esperanza Aguirre es un lujo para cualquier periodista. Casi nunca te aburres y, prácticamente, todo lo que dice encaja como un guante en cualquier informativo, sea del medio que sea. El mérito es suyo, claro, y no de los periodistas, que se limitan a hacer de intermediarios entre ella y los destinatarios de la información. Esto es lo que ha venido ocurriendo en los últimos años con gran éxito de crítica y público.
La cuestión es que nada será igual a partir de ahora. A los informadores, a todos sin excepción, nos ha dado grandes días de gloria. Es un decir. Su espontaneidad, su desparpajo, su incontinencia verbal nos ha resuelto muchos informativos y ella lo sabía. Desde ese punto de vista, a un periodista le resulta de mucha utilidad que haya políticos accesibles. Y más si se les entiende todo lo que dicen. Incluso que podamos pillarles con el micro abierto sin que lo sepan.
En lo que no estoy de acuerdo, ¡ni falta que hace! -pensará más de …

Aguirre se resigna

NO HAY UNA única causa que explique la inesperada marcha de Esperanza Aguirre. Lo más sencillo sería colegir que su escapada obedece únicamente a motivos familiares o de salud. Es evidente que todos estos factores han pesado, pero no es menos cierto que alguien, como ella, que lleva la política en la sangre, que ha hecho de la política su razón de ser, también actúa políticamente con este imprevisto adiós que ni los más preclaros esperanzólogos habían sido capaces de atisbar.

Fiel a su estilo, Aguirre no se va de cualquier manera. Impone a su sucesor y deja sin capacidad de reacción al presidente de su partido, demasiado entretenido en sus altas ocupaciones económicas. No se lo consultó, se lo dio hecho y a Mariano Rajoy no le quedó otra que tragar con el candidato. Por muchos sarpullidos que le provoque el nombre de Ignacio González.

Pero hay más, la todopoderosa presidenta madrileña también sabe que contra Zapatero vivía, políticamente, mejor. Eliminada, prácticamente, la posibilidad …