jueves, 12 de julio de 2012

Acto de fe

Mariano Rajoy pretende que le creamos. Que creamos lo que dice. Que no podemos elegir, que no queda otra, y que todo es por nuestro bien. Como siempre. La obscena imagen de los ministros y diputados del PP aplaudiendo los recortes, algunos con gesto muy sonriente, evidencia lo alejados que están de la gente de la calle.

El rosario de agravios a costa siempre de las clases medias, de los desempleados, de los funcionarios, de los consumidores, y de tantos otros, lleva el sello indeleble de Bruselas y evidencia, sin tapujos ya, que somos un país intervenido con un presidente tutelado.

Pero el monstruo, y si no al tiempo, no tendrá suficiente. Nunca es bastante para él porque es insaciable. Nos obligan a comulgar con ruedas de molino y, encima, pretenden que nos aproveche. Nos pedirán incluso hasta sacrificios humanos y se los daremos sin rechistar.

El principio del fin de Zapatero, escuché decir ayer, comenzó un 10 de mayo de hace dos años y Mariano Rajoy ya tiene su 10 de mayo. Pretende que nos traguemos que al final del sacrificio nos espera la recompensa, cuando para muchos lo que está en juego es su propia supervivencia y la de sus familias. ¡Ya está bien!

martes, 3 de julio de 2012

El juego de muñeca y otros retazos de filosofía barata

Tras un paréntesis demasiado largo, reanudo mi actividad bloguera. Me siento extraño después de esta obligada sequía. Y es impagable, la verdad, enfrentarse de nuevo al vértigo de un folio en blanco. Pocas cosas hay tan emocionantes.

El pasado 3 de junio, por razones que no hacen al caso y que tampoco quiero recordar, quedé fuera de la circulación, nunca mejor dicho. Cuatro semanas, eternas, entre algodones mientras la noria de la vida giraba y giraba imparable. Una parada no programada, imprevista y dolorosa cuyas primeras lecciones tienen que ver con el azar, el destino y la fatalidad. Además, claro, de la fragilidad del cuerpo humano, la inevitable autocompasión y  la actitud ante un descalabro imprevisto. Pero también con la capacidad de superación, si tienes la fortaleza suficiente o el apoyo y el cariño de los más cercanos. Y también con la evidencia de que a veces es bueno parar, pensar que las cosas ocurren por algo y que quien tropieza y no cae adelante dos pasos.
Caer y levantarse. Recaer y levantarse. “Si te caes siete veces, levántate ocho”, que diría el proverbio chino. Sobre dos ruedas, con una sola, cojo o manco, a saltitos o con el brazo en cabestrillo, pero siempre en busca de Ítaca, sigo con mi Odisea.

Pues eso, que no hay mal que por bien no venga, que nunca es tarde si la recuperación es buena y que estamos de nuevo en la carretera. Con la muñeca derecha casi rígida, pero con ganas de dar guerra. Gracias.