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Mostrando entradas de octubre, 2013

Manual de urbanidad

EN EL PAÍS de las maravillas nadie tira chicles, colillas o papeles en la calle. Tampoco se escupe en el suelo, ni se riegan las plantas del balcón aún a sabiendas de que el agua sobrante caerá sobre el incauto paseante que camina por la acera.
En la ciudad ideal no hay putas, ni mendigos, ni gorrillas, ni cunderos. Nadie orina ni defeca donde no debe. Claro que, como la sociedad utópica no funciona, se hace preciso marcar unas pautas elementales para poner algo de orden en los espacios públicos.  El Ayuntamiento de Madrid ultima una Ordenanza de Convivencia que, con algunas variantes, ya se aplica en otras ciudades españolas.
No parece una mala idea. Puro sentido común. Ahora bien, ¿qué necesidad había de incluir la prostitución en esta normativa o castigar a los vendedores de pañuelos y malabaristas callejeros? Persígase, claro que sí, hasta debajo de las piedras si hace falta, a los proxenetas y a las mafias que utilizan a niños e impedidos para mendigar. Pero hágase al margen de…

Triste Madrid

EL TRASPIÉ OLÍMPICO ha colocado a Madrid ante un espejo cuya imagen no resulta precisamente atractiva. El único proyecto, o casi, era el de los Juegos, de tal forma que la digestión del fracaso está resultando de una pesadez insoportable.
El fiasco de Barajas, la caída del turismo, la creciente privatización de los espacios escénicos, la desertización de la cultura, la suciedad de las calles, la asfixiante deuda heredada, los desatinos urbanísticos, los recortes en los servicios públicos, la penuria de lo público, la falta, en definitiva, de liderazgo político en la capital… Todo esto nos ha sumido en una languidez de la que nos va a costar Dios y ayuda salir.
La ciudad flaquea y se marchita, como se desmorona también el estado de ánimo colectivo. Tan a la baja cotiza la ‘marca Madrid’ que hoy no vale un pimiento. ¿Quo vadis, Madrid?

Otra Puerta del Sol es posible

ACABA DE ARRANCAR en Madrid un interesante debate para reformar, por enésima vez,  la Puerta del Sol.  No tengo claro cómo debería ser ese espacio en el futuro, pero sí me suena bien la música de que la opinión de los vecinos pueda ser tenida en cuenta. Ojalá que no sea un paripé.
Todos aquellos que lo deseen pueden participar y decir si en esa plaza debe haber árboles, o si es preciso instalar bancos para que los peatones puedan descansar o si es conveniente instalar un kiosko con una terraza. Lástima que el cuestionario sea tan rígido y escueto. Aún así, sería deseable que cundiera el ejemplo y que esta iniciativa del Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM) pueda hacerse extensiva a otros espacios y proyectos de reforma. En la Plaza de España, sin ir más lejos. 150.000 personas pasan cada día por una Puerta del Sol cuyas sucesivas reformas nunca han sido totalmente del agrado de los madrileños. Ya va siendo hora de que los políticos, tan aficionados últimamente en Madrid a las “plazas…