LA TRANSICIÓN NO es un periodo histórico homogéneo ni fue un proceso deliberado. No hubo, más allá de la creencia comúnmente aceptada, un programa minucioso para conducir a la sociedad española desde la larga noche del franquismo hasta el amanecer de un nuevo tiempo político representado en la instauración de la democracia parlamentaria. En sus inicios, no hubo pasos premeditados ni grandes cabezas pensantes, entre las élites del país, capaces de urdir un plan milimétrico que nos depositara de bruces en un sistema democrático.
Al contrario, lo ocurrido obedece más a un conjunto de acciones no previstas ni calculadas, que se fueron sucediendo al albur de los acontecimientos. El plan democrático no existió antes de 1975, ni antes del referéndum de la Ley de Reforma Política de diciembre de 1976, “ni de manera inmediata hasta que fueron inevitables, ya en 1977, las negociaciones para celebrar unas elecciones libres, en junio de aquel año, no para desmantelar la Dictadura”. “Este proceso estuvo repleto de contradicciones y tensiones, tuvo más de improvisación que de planificación, sin que estuviera clara su meta final en un Estado democrático”, que no empezó a alumbrarse hasta el 6 de diciembre de 1978 con la aprobación de la Constitución por el pueblo español en referéndum.
Del golpe de timón al 23-F
Durante el tiempo nuevo que se abrió, de aparente normalidad y consenso entre 1979 y 1981, “la democracia estuvo permanentemente amenazada, para retocarla, reformarla, cambiarla o acabar con ella”. El objetivo indisimulado de los sectores conservadores −políticos, periodistas, empresarios, obispos y militares, inquietos por el rumbo del país− de dar un golpe de timón en nombre del rey, se venía manifestando desde las elecciones del 15 de junio de 1977. A medida que la figura de Suárez se erosionaba, crecían las iniciativas de conspiración. “Y todas las amenazas se miraron en el espejo cóncavo del 23 de febrero de 1981”, la intentona de golpe de Estado, cuyo fracaso permitió que la democracia dejara de estar “en la cuerda floja”. “Entonces, y solo entonces, ya no había marcha atrás”. El asalto al Congreso del teniente coronel Tejero, lejos de su pretensión golpista, sirvió para reactivar el espíritu democrático y cohesionar a la sociedad española.
Esta es una de las tesis –“democracia no dibujada antes de 1977 y permanentemente amenazada desde 1978”− expuestas por el catedrático de Historia Contemporánea (UCM) Jesús A. Martínez en el ensayo La democracia amenazada. Siete años que cambiaron la historia de España (1975-1982), publicado por Ediciones Cátedra. Un texto de naturaleza académica, fruto “de años de investigación y docencia universitaria”, que no obedece a ninguna urgencia editorial, mediática o política, por más que, de forma inevitable, coincida en el tiempo con la iniciativa del Gobierno para impulsar las celebraciones de los 50 años de España en libertad.
La sociedad civil
De aquella época, en el imaginario colectivo brotan de forma casi espontanea nombres propios tan destacados como los Juan Carlos I, Adolfo Suárez, Torcuato Fernández Miranda, Santiago Carrillo y Felipe González, entre otros, además de los ponentes de la Constitución de 1978. Sin despreciar sus habilidades políticas y personales, en menor medida se ha destacado el papel de la llamada sociedad civil. Esto es, los movimientos obreros y estudiantiles, las asociaciones vecinales, aquel vibrante conjunto social relegado a la categoría de “sujeto pasivo”, tan determinantes en ese esfuerzo colectivo que dio lugar al alumbramiento democrático. El protagonismo, sostiene el autor, estuvo en el pueblo español: por su madurez, pese a la falta de cultura política, y por su rechazo expreso a las soluciones violentas procedentes de la extrema derecha y de los grupos terroristas ETA y Grapo, que a punto estuvieron de hacer descarrilar el proceso.
Presentación
La democracia amenazada será presentada este martes, 4 de marzo, durante un acto que contará con las intervenciones, junto al autor, de Paquita Sauquillo, abogada laboralista, política, fundadora de la ONG Movimiento por la Paz y superviviente de la matanza de Atocha; Cristina Monge, profesora de Ciencia Política; y Luis Arroyo, presidente del Ateneo de Madrid, institución cultural donde tendrá lugar la presentación.
La obra
El texto del profesor Martínez, que se lee con la avidez de un buen relato periodístico, está estructurado en siete capítulos, uno por cada uno de aquellos “años que cambiaron la historia de España”: Y después de Franco, ¿qué? (1975-1976); Habla, pueblo habla (1977); Todo abierto y bien abierto (1978); ¿Y ahora qué? Las caras de la democracia (1979); No se os puede dejar solos (1980); Así no… Todas las conspiraciones (1981); Sin vuelta atrás. La inevitabilidad de la democracia (1982).
El autor
Jesús Antonio Martínez Martín es catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid donde ha desarrollado una dilatada trayectoria docente e investigadora especializada en la Historia de España de los siglos XIX y XX, con más de un centenar de publicaciones, entre ellas: España, siglo XX (2022) o Vietnamitas contra Franco (2023).
Miembro numerario desde 1990 del Instituto de Estudios Madrileños del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, es profesor o investigador invitado en varias universidades extranjeras, entre ellas, como Visiting Scholar (Universidad de Stanford). En la actualidad, también imparte la asignatura de Historia de Madrid en la Universidad de Mayores del Colegio Oficial de Doctores y Licenciados de la Comunidad de Madrid, donde cada miércoles sus alumnos podemos disfrutar de su rigor académico y su enorme capacidad explicativa, no solo en el aula sino también en las visitas programadas.
FICHA:
La democracia amenazada. Siete años que cambiaron la historia de España (1975-1982)
Jesús A. Martínez
Ediciones Cátedra. Colección Historia/Serie menor
Madrid, 2025
272 páginas
20,95 €



















Estoy completamente de acuerdo con el autor. En la medida que cualquier descripción sobre una cuestión dada se ajusta a los principios científicos de la observación y descripción de la realidad, todos los trabajos suelen coincidir, salvando los enfoques personales. Efectivamente, durante los cambios políticos y sociales de este período no existió un plan preconcebido, solo un deseo popular generalizado de salir de la dictadura; por parte de las clases conservadores y la administración franquista de retener algo de poder; por parte de la oposición de participar en el poder; y por parte del rey Juan Carlos I, de conservar la corona, al precio de hacerse demócrata, es decir, de desprenderse del poder, sin ser objeto ni sujeto de Derecho, optando por una neutralidad axiológica propia de las monarquías parlamentarias, para quedar como símbolo de la naturaleza histórica y mística de España. Así lo he desarrollado en mis trabajos La dictadura y la monarquía neo franquista (Memoria de España para tiempos de cambio social) (2014) y La monarquía del 18 de julio. La restauración de un anacronismo político (2025).
Muchas gracias, José, por tu detallado comentario. Y enhorabuena por tus libros, cuyos títulos suenan muy bien, y que a buen seguro suponen una gran aportación para entender mejor este periodo tan importante en la historia de España. Un saludo. F