Seleccionar página
LA MUY COMENTADA presencia en el Ritz del líder de Podemos, Pablo Iglesias, («el terrorismo de ETA ha producido un enorme dolor, pero tiene explicación política») me da pie para recordar otra intervención en los salones del Hotel igualmente controvertida. Ocurrió hace 30 años y el protagonista entonces fue el líder de HB Jon Idígoras, fallecido en 2005. Acudo de nuevo a mi libro ‘Hotel Ritz. Un siglo en la historia de Madrid’ para rememorar aquellos hechos. Pilar Urbano, Consuelo Álvarez de Toledo, Pilar Cernuda, Julia Navarro, Raquel Heredia y Charo Zarzalejos fueron las inventoras de aquella exitosa fórmula periodística que bautizaron con el nombre de «Los desayunos del Ritz».

El 2 de julio de 1993 el dirigente de Herri Batasuna Jon Idígoras fue recibido durante ocho minutos por el Rey en el Palacio de la Zarzuela, «por mandato constitucional«. Al término de la entrevista, el diputado de HBcontó ante los periodistas que, atendiendo a las estrictas normas de protocolo de la Casa Real, se puso corbata por primera vez desde su boda en 1970. No era cierto. Diez años antes y nada más cruzar el umbral del Ritz para desayunar con las periodistas también fue obligado a cambiar su atuendo informal por uno más acorde con el lugar al que acudía por primera vez en su vida junto a su compañero de coalición Iñaki Ruiz de Pinedo. Como es fácil suponer, tratándose de personajes así, el desayuno trajo cola. No tanto por el ambiente en el que transcurrió el encuentro, que fue de cierta cordialidad, sino más bien por lo que allí se dijo y un día más tarde fue publicado por la casi totalidad de los periódicos españoles. Finalmente no hubo plante de camareros, como se barajó en algún momento, y todo transcurrió con normalidad, aunque no sin cierta tensión.
         En síntesis, Idígoras y Ruiz de Pinedo, justificaron las acciones de ETA y aseguraron que el País Vasco estaba en guerra con España, entre otras lindezas. El Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional no hizo oídos sordos a esas declaraciones y ordenó la detención de ambos por supuesta apología del terrorismo. Un día más tarde, el titular del Juzgado, el magistrado Francisco Castro Meije, se declaraba incompetente para procesar a los dirigentes de Herri Batasuna por ser parlamentarios vascos y dejaba el caso en manos de la Sala Segunda del Tribunal Supremo. Durante los 45 minutos que los representantes de la coalición abertzale estuvieron ante el juez, Idígorasquiso precisar sus declaraciones ante el grupo de mujeres periodistas del Ritz. Según él, el contenido de la entrevista había sido manipulado y se habían desvirtuado los hechos expuestos por ellos. Ambos hicieron hincapié en la necesidad de buscar una prueba demostrativa de que lo que habían dicho era cierto y no una invención de las informadoras a quienes, según ellos, durante el desayuno del Ritz les habían dejado «un mensaje positivo, optimista y de paz«.
         No sólo no era cierto que las periodistas se hubieran inventado sus palabras, sino que también había una prueba. Una de ellas tenía en su poder una grabación con el contenido íntegro de la entrevista. Las informadoras serían llamadas a declarar al Supremo, pero la cinta no apareció por ningún lado. Después de tanto tiempo se había «extraviado«, ya que la persona que la grabó consideraba que los «batasunos» deberían ser procesados, y eventualmente condenados, por lo que hicieran, pero no por lo que dijeran. Los letrados de HB a la hora de defender a sus clientes no dudaron incluso en mentir, diciendo que las pastas del Ritz estaban rancias. Algo, además de incierto, imperdonable. Era la segunda vez que mentían.
Share This