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Carmena en su laberinto

Foto: Ayuntamiento de Madrid
CON FRECUENCIA, LA política suele ser el arte de elegir entre lo malo y lo peor. Optar entre una o varias alternativas, sin que ninguna esté exenta de peligros o inconvenientes. 

Rara vez existe un camino que no esté plagado de riesgos. Y este es justamente el dilema, la encrucijada, a la que se enfrenta estos días Manuela Carmena tras la reprobación de sus concejales Carlos Sánchez Mato y Celia Mayer por el engorroso asunto del Open de Tenis de Madrid.

Una historia, por cierto, que ni mucho menos se agota con la admisión a trámite de la querella del PP, ya que la Fiscalía aún tiene mucho que decir sobre la cuestión de fondo: las irregularidades y supuestos delitos detectados en los contratos y convenios suscritos entre el Ayuntamiento en tiempos del PP y la empresa MTP, organizadora del Open en la Caja Mágica. Pero no parece probable que Anticorrupción, que bastante tarea tiene, le vaya a ofrecer a Sánchez Mato y Mayer el balón de oxígeno que tanto necesitan en este momento.

De momento, Carmena no tiene demasiadas variables donde elegir: o bien dejarlos caer, con lo que esto supone en clave interna, o mantenerlos contra viento y marea, aún a riesgo de que tal decisión acabe minando el crédito que atesora.

En un partido político “convencional”, con una estructura piramidal y un esquema de poder basado en el ordeno y mando, la opción sería más sencilla. En el seno de Ahora Madrid la solución es mucho más compleja dado el complicado engranaje que mueve la plataforma municipalista, compuesta por distintas familias, corrientes y sensibilidades (Podemos, Ganemos, Izquierda Unida, Equo e independientes).

Forzar la caída de Sánchez Mato y de Mayer, dos de los ediles más críticos, radicales si se quiere, dinamitaría de facto el Gobierno municipal a dos años de las elecciones municipales. Ahora Madrid ni tiene “banquillo” para mover más fichas, ni ganas tampoco de entrar al trapo de la oposición.

Y no lo va a hacer porque la solución para encajar las piezas del puzle es sencillamente endiablada. Dentro de dos meses y medio será la juez la que se pronuncie, una vez que testifiquen los dos ediles, tras haberlos citado en calidad de investigados por los delitos de malversación, prevaricación y societario por haber encargado dos informes 'a dedo' para poder llevar a la Fiscalía Anticorrupción los contratos del Open suscritos por Gallardón.

Una vez que la propia alcaldesa ha cerrado filas con sus dos concejales en apuros y que Ahora Madrid en bloque los ha presentado como “víctimas” por su lucha contra la corrupción, habrá que aguardar acontecimientos en el terreno judicial si queremos ver novedades políticas, más allá de que según la doctrina de Carmena “no hay ninguna imputación y punto”.

Pero Ahora Madrid no solo tiene que sortear el campo de minas que le ha plantado la oposición en bloque. Tiene mucha tarea para convencer a la opinión pública. Sus argumentos, por el motivo que sea, no han calado y esto se ha convertido también en un problema no precisamente pequeño.

“Madrid Destino no tiene servicios jurídicos para abordar determinadas cuestiones, por lo que entra dentro de la normalidad recurrir a asistencia legal externa. En ningún caso se designó de manera irregular a los despachos encargados de la auditoría del Open de Tenis. No fue un contrato de 100.000 euros, sino dos por un importe total de 50.000. No hubo fraccionamiento ni tampoco informes previos descartados. La externalización de servicios legales no es algo excepcional, en el caso de Madrid Destino se acudió a este sistema en al menos nueve ocasiones antes”.

Estos serán algunos de los argumentos que el 18 de septiembre alegarán Sánchez Mato y Mayer para defenderse ante la juez. Carmena, entretanto, continúa encerrada en su laberinto deseando que pase el trago cuanto antes. He ahí el dilema: elegir entre lo malo y lo peor. Soltar lastre o aguantar. Pero la decisión ya está tomada, aguantará lo que le echen porque no tiene otra salida.

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