Las pintadas, mal que nos pese, seguirán existiendo. No se van a erradicar nunca por más que Gallardón creara una división tipo hombres de Harrelson anti-graffiti. ¿Y qué hacer entonces? ¿Crear talleres educativos para encauzar a los artistas del spray? Estaría bien, no es mala idea, pero no parece suficiente, desde luego que no. ¿Y cómo discernir entre las pintadas prescindibles y las que son arte urbano? Pocas certezas y demasiadas dudas me asaltan hoy ante esta batalla perdida. Ah, por cierto, ayer vi una pintada en una valla de obra que me dio que pensar: «Madrid, antes molabas más». Cualquier día de estos fichan al autor y lo contratan para ARCO.
Madrid redescubre su pasado barroco
Decíamos en nuestra anterior entrada que «disfrutar de la cultura alarga la vida», y aquí tenemos un caso práctico ideal para comprobarlo. Basta con acercarse al Teatro Fernán Gómez – Centro Cultural de la Villa y visitar la exposición Teatro de grandeza. Arte, arquitectura y ciudad en el Madrid Barroco



















"Madrid se parezca a Londres o París"
Avatar 2.
Abrazos
Nacho