LA CIENCIA CONFIRMA lo que ya intuíamos: reservar tiempo para el ocio cultural ralentiza el envejecimiento celular. Ir al cine o al teatro, visitar una exposición, recorrer un museo o volver a clase, incluso en la edad tardía, favorece la longevidad. Es una fórmula con un beneficio apreciable que requiere poco esfuerzo —menos incluso que caminar a buen ritmo— y que a menudo cuesta muy poco o es gratis.
Esta es la conclusión de un estudio del Instituto de Ciencias de Tokio (Japón), publicado en la revista Journal of Epidemiologyand Community Health. La investigación analizó la relación entre la actividad cultural y la edad biológica, y determinó que una mayor inquietud cultural se asocia con un menor envejecimiento fisiológico. Además, este hábito promueve la socialización, mejora la salud mental y nos impulsa a adoptar estilos de vida más saludables.
La cultura rejuvenece
En comparación con quienes no cultivan estas aficiones, las personas que asisten al cine, a museos o al teatro muestran una menor edad fisiológica. En concreto, el estudio —que analizó datos del English Longitudinal Study of Ageing realizado en Reino Unido— cifró esa diferencia en tres años. En efecto: vincularse a la cultura con frecuencia puede rejuvenecer tu cuerpo tres años.
Al tratarse de un estudio observacional, existe un dilema de causalidad: ¿la cultura da más salud, o las personas con mejor salud tienen más energía para disfrutar de la cultura? Es probable que ambas variables estén relacionadas.
Lo que resulta evidente, sin necesidad de más laboratorios, es que salir de casa y abrazar la cultura es —junto al ejercicio físico— la mejor receta para activar el cerebro y exprimir los goces de la vida.


















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