NUNCA ES TARDE para seguir aprendiendo. Nunca lo es para disfrutar de una experiencia tan enriquecedora como la del conocimiento, incluso cuando uno ha entrado en «la edad del júbilo». Y en esa aventura, en la del aprendizaje y el desarrollo del talento, es en la que nos hemos embarcado, gracias a la Universidad de Mayores promovida por el Colegio Oficial de Doctores y Licenciados de la Comunidad de Madrid (CDL).
Dirigida a quienes han concluido su carrera profesional, o están a punto de hacerlo, el CDL viene impartiendo desde hace 14 años una serie de asignaturas centradas en las Humanidades. Disciplinas que se imparten sin la presión académica de la enseñanza reglada, salvo algún Kahoot! de control, y que resultan de gran utilidad para quienes no tuvimos tiempo de ahondar en materias como Historia, Arte y Arquitectura, Literatura o Geopolítica. El Colegio ofrece, además, varias asignaturas opcionales bien interesantes, como Historia de Madrid, entre otras.
Aprendizaje y convivencia
Asimismo, la Universidad de Mayores programa diversas actividades complementarias, como visitas a museos, bienes culturales, yacimientos arqueológicos o recorridos por monumentos y otros tesoros patrimoniales, junto a los profesores de las asignaturas. Actividades, en definitiva, que son la mejor forma de apuntalar los conocimientos teóricos y profundizar en ellos.
Paralelamente, esta oferta cultural fuera del aula supone, de paso, una buena manera de promover la convivencia entre el alumnado sénior, además de un enriquecimiento personal. En el bien entendido de que nadie puede aprender solo y, tan importante como adquirir nuevos conocimientos, son estas experiencias colectivas.
El conocimiento como acto de rebeldía
Sin obligaciones ni ataduras laborales ya, es en la «edad tardía» cuando mejor se disfruta del aprendizaje y cuando más preparado puede estar este alumnado para asimilar las enseñanzas y disfrutar de los conocimientos. La llamada «generación silver» está pisando fuerte en todos los campos y el educativo no iba a ser una excepción. Y no solo eso, los expertos sostienen que la inevitable disminución de los procesos cognitivos por el envejecimiento no anula la capacidad para seguir aprendiendo.
Pero es más, permanecer en contacto con los distintos saberes y mantener viva la llama del aprendizaje y la inquietud cultural cuando uno está retirado, también puede ser un acto de rebeldía.
Mantenerse activo intelectualmente y acercarse al conocimiento para disfrutarlo es una buena manera de resistir. De aguantar los embates de un mundo polarizado, donde los datos y la verdad han dejado de ser importantes, mientras el consumo de desinformación avanza imparable gracias a la impunidad de las plataformas tecnológicas y sus redes sociales.
Sapere aude
Un nuevo estilo de vida, encaminado hacia la «escondida senda» del goce intelectual, lejos del «mundanal ruido», acaso sea el mejor antídoto para afrontar estos tiempos de tanta tribulación que nos ha tocado vivir.
Nunca es tarde para disfrutar del aprendizaje, decíamos al principio; nunca lo es para practicar el famoso sapere aude, la vieja locución latina de Horacio popularizada por Kant, lema de muchas universidades y centros educativos: «Atrévete a saber, ten el coraje de usar tu propio entendimiento, piensa por ti mismo».



















0 comentarios