QUIEN LO DIRÍA, pero esa es la impresión que tuve al visitar la muy recomendable exposición Lo nunca visto. Tesoros escondidos en los protocolos notariales, organizada por el Archivo Histórico de Protocolos de Madrid en el Complejo Cultural El Águila. La sensación de que uno de los graneros de la historia, acaso el más inesperado y desconocido, se encuentra en esos documentos, cuyo valor histórico y patrimonial bien merecían su puesta en valor.
La muestra, inaugurada en abril de 2024 en el espacio expositivo ZONAZERO −hall principal del Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, calle Ramírez de Prado, 3−, es una invitación para que expertos y profanos puedan disfrutar de las innumerables curiosidades escondidas en testamentos, escrituras, inventarios de bienes o cualesquiera documentos signados por escribanos y notarios.
Documentos fascinantes
Tesoros, en definitiva, insertos en el rico patrimonio documental recopilado en los protocolos notariales y a buen recaudo desde tiempo inmemorial. Documentos que van desde 1504 −medio siglo antes de que Madrid fuera capital de España− hasta 1919, contenidos en 50.000 tomos.
Legajos bien conocidos por historiadores, pero no tanto por el público en general, que dispone así de una ocasión inmejorable para asomarse a la actividad notarial desde una perspectiva distinta. Ni que decir tiene que para escudriñar muchos de esos documentos hay que saber paleografía, una ciencia y disciplina desconocida para el común de los mortales.
Cabe recordar también que las escrituras notariales se preservan para siempre. Son de conservación permanente, con una importante salvedad. Los documentos de menos de 100 años están en poder de los notarios, y a partir de ahí son de libre acceso para el público en el Archivo. Todo está digitalizado y, como es fácil suponer, no se facilitan los originales.
Catálogo disponible
Tesoros, sí, en forma de planos, dibujos o fotografías, escondidos durante siglos entre los folios de sus enormes tomos centenarios, que han aguardado pacientes el paso del tiempo para sorprendernos. Con motivo de la muestra, se ha editado (con buena calidad) un catálogo de 64 páginas y más de 70 imágenes, gratuito para todos los visitantes, que también puede descargarse.
Historiadores, escritores, y visitantes en general, disponen aquí, en estos maravillosos documentos notariales, de una fuente inagotable de inspiración. La pista del siguiente libro de historia, o la próxima novela, se encuentra tras el ojo de la simbólica cerradura desde la que se accede a la recreación del despacho de un escribano que vivió en el Madrid del Siglo de Oro.
Realidad notarial y ficción
Ahí están, a disposición de quien lo desee algunos de los elementos esenciales de cualquier historia: cómo era la vida privada de los madrileños, cuáles sus ocupaciones, cómo eran sus casas, los enseres y el ajuar doméstico que tenían… Miles de historias al alcance de cualquiera que tenga curiosidad: desde las más llamativas a las más singulares. La vida real, desde lo más común a lo más lúdico y trascendental, tienen cabida en estos inesperados protocolos. La realidad notarial supera a la ficción.


















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