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LAS LEYES ESTÁN para ser cumplidas, se dice con frecuencia. Ahora bien, cuando se trata de aplicar determinados aspectos pendientes que son controvertidos o no interesan, por el motivo que fuere, entonces resulta que «es un gesto inútil y que llega tarde». O simplemente que es «una cortina de humo para distraer de los verdaderos problemas de Madrid». Eso, o que es “un show mediático” que juega “con la sensibilidad que aun despierta lo ocurrido durante la Guerra Civil y la posterior dictadura”.
 
La Ley de Memoria Histórica fue aprobada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero hace casi 10 años y, sin embargo, la insumisión de libro llevada a cabo, en el caso de la ciudad, por los alcaldes Gallardón y Botella (PP) apenas ha merecido reproches.
 
Si al Partido Popular no le gusta esa Ley, algo perfectamente comprensible, debería haber tenido la valentía política de haberla derogado cuando tuvo mayoría absoluta. Pero lo que no pude ser es que, cuando un Gobierno municipal como el de Manuela Carmena da los pasos para enmendar ese flagrante incumplimiento, se diga que es un «acto inútil y meramente propagandístico». “Pretender reabrir las heridas es un acto de irresponsabilidad política”, sostienen aquellos que han callado durante años y que prefieren dejar las cosas como están.
 
No tengo la menor duda de que en la ciudad hay otros muchos problemas más acuciantes. Estoy igualmente convencido de que la modificación del callejero tampoco figura entre las prioridades ciudadanas. Totalmente de acuerdo. Ahora bien, eso no quita para dar cumplimiento a la ley y resarcir a las víctimas y a sus familiares. Es un acto de justicia y de respeto. Lisa y llanamente.
 
El Gobierno municipal, fruto de la inexperiencia y la precipitación, comenzó haciendo las cosas rematadamente mal. Hasta que Manuela Carmena se hartó y le quitó las atribuciones que tenía en este asunto a Celia Mayer para dejarlas en manos de un Comisionado de la Memoria Histórica, dirigido por Paca Sauquillo, designada por la alcaldesa.
 
Los miembros de este Comisionado, conviene recordarlo, fueron elegidos a propuesta de todos los grupos municipales con representación en el Pleno. De todos sin excepción, aunque sus decisiones no hayan gozado luego del apoyo general.
 
Cabe recordar, además, que el informe donde se propone cambiar el nombre de medio centenar de calles fue aprobado por unanimidad. Es decir, no es una decisión ni de Carmena ni del Ayuntamiento, aunque la última palabra la tenga el Pleno municipal, sino que estamos ante una propuesta avalada por todos los miembros de la Comisión.
 
¿Y quiénes son estos «peligrosos revisionistas», cuando no malvados revanchistas? Pues son unos señores y señoras que algo saben de lo que se traen entre manos. Si el Ayuntamiento, pongo por caso, quisiera actuar, qué sé yo, para combatir los efectos del cambio climático, o evitar la caída de los árboles a la vía pública, lo más lógico y normal es que se encomendara y dejara asesorar por quienes algo conocen del asunto en cuestión. Los políticos no tiene porqué saber de todo, ni falta que hace, pero sí están obligados a contar con los expertos para que les iluminen.
 
Y eso es justamente lo que hizo la ‘malvada’ Carmena, apartar a Mayer y dejar las competencias en manos del Comisionado, que es el que asesora al Ayuntamiento en la materia. Ya me hago cargo de que lo más cómodo hubiera sido no hacer nada. Darle largas al asunto y dejar que fueran los jueces los que, a requerimiento de parte, fueran pronunciándose.
 
Pero no, han sido estos señores y señoras los que han venido a sentar cátedra. Por eso,  tal vez sería conveniente recordar sus trayectorias para comprobar que no son unos peligrosos antisistema que se han confabulado con la alcaldesa para hacer una perniciosa utilización política de la Historia.
 
El Comisionado está constituido por las siguientes personas:
 
Francisca Sauquillo (presidenta): Abogada, senadora entre 1983 y 1994. Premio mujer europea en 1993. Eurodiputada de 1994 a 2004. Presidenta del CCU (Consejo de Consumidores y Usuarios de España) de 2005 a 2013. Presidenta del Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad (MPDL) desde 1985, vicepresidenta de la Plataforma del Voluntariado de España y miembro de la Plataforma del Tercer Sector.
 
José Álvarez Junco (vicepresidente): Escritor e historiador. Catedrático emérito de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Políticos y Sociales en la Universidad Complutense de Madrid. Catedrático de Historia de la Facultad de Ciencias Políticas. Autor de varios de libros, entre ellos El anarquismo español y Mater Dolorosa. La idea de España en el siglo XIX, que fue Premio Nacional de Ensayo en 2002, concedido por el Ministerio de Cultura.
 
Amelia Valcárcel: Catedrática de Ética y Filosofía Política de la UNED. Consejera electiva de Estado. Autora de veinte libros sobre Historia de las Ideas, posee también una notable trayectoria feminista. Participante o investigadora principal de diez proyectos de Investigación, su último trabajo publicado está dedicado a la Memoria y el Perdón. Es Doctora honoris causa por las Universidades de Veracruz (México) y Valencia.
 
Teresa Arenillas: Arquitecta, especializada en Urbanismo y Restauración de Monumentos. Directora de la Oficina Comarcal de Rehabilitación de Edificios de San Lorenzo de El Escorial (Madrid) entre 1985-1995. Asesora de Urbanismo del Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes (Madrid) desde 1998 a 1999. Miembro de la Junta de Gobierno del Colegio de Arquitectos de Madrid 2001-2002. Miembro del Consejo para la Sostenibilidad, Innovación y Calidad de la edificación del Ministerio de la Vivienda. Presidenta del Club de Debates Urbanos desde 2010.
 
Andrés García Trapiello: Escritor y poeta. Autor de Salón de pasos perdidos (19 volúmenes hasta hoy de una novela en marcha considerada por la crítica como uno de los grandes proyectos literarios actuales), novelista y Premio Nadal en 2003. Entre sus obras de ensayista destaca Las armas y las letras. Literatura y guerra civil. Es Premio de las Letras de la Comunidad de Madrid en 2002 y Premio de las Letras de Castilla y León de 2010.
 
Santos Urías Ibáñez: Licenciado en Derecho, escritor y sacerdote diocesano desde hace 20 años. Licenciado en Ética por la Universidad de Comillas, trabaja en temas sociales (cárcel, menores, drogas, etc.). Tiene publicados varios libros, entre ellos El reloj de arena y La sonrisa en la mirada.
 
Octavio Ruiz-Manjón Cabeza: Profesor emérito de la Universidad Complutense, en donde ha sido catedrático de Historia Contemporánea, así como en la de Granada. Acaba de publicar el libro Algunos hombres buenos. Historias de mujeres y hombres que pusieron la justicia por encima de las ideologías durante la Guerra Civil. Con anterioridad había publicado Fernando de los Ríos (1879-1949). Un intelectual en el PSOE (Síntesis). En la actualidad tiene muy avanzada una investigación biográfica sobre diputados de la Segunda República.
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