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DESDE EL PUNTO de vista social, las declaraciones de la ministra Fátima Báñez (“estamos saliendo de la crisis”) pueden tener un efecto demoledor sobre el ánimo de la gente. Su irresponsable optimismo la ha situado en el ojo del huracán, nunca mejor dicho, al tratarse de un engaño intolerable.

Sin datos que avalen sus palabras, y mientras todos los estudios y analistas coinciden que la recesión nos seguirá golpeando, al menos durante todo el 2013, la ministra se descuelga con estas declaraciones impropias de cualquier político que se precie de serio y riguroso.

Es más, la titular de Empleo lanza un mensaje descorazonador a los casi seis millones de parados y a sus familias. El panorama que nos dibuja dista mucho de la realidad que cada día palpa y sufre la gente. Los datos que la ministra prefiere soslayar son tozudos: el comercio está hundido, la economía sigue a la deriva con cinco trimestres consecutivos de caída y hay estudios que hablan de un paro superior al 27% a finales del próximo año.

Por no citar los cientos de miles de hogares sin ningún ingreso, los jóvenes sin futuro, los servicios sociales destrozados… En fin, un panorama desolador, se mire como se mire, que está causando mucho dolor y mucha desesperación a la gente como para que ahora venga Báñez con sus inoportunas gracietas.

Del pueril “optimismo antropológico” de Zapatero y de los gratuitos, e igualmente irresponsables, “brotes verdes” de Elena Salgado, hemos pasado a estas estúpidas declaraciones que causan un destrozo social equiparable al huracán Sandy. La tormenta perfecta pasará;  el estropicio de ‘Sandy’ Báñez durará, en cambio, hasta que haya nuevas elecciones o hasta que Rajoy decida prescindir de sus servicios.

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