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TAL DÍA COMO HOY, 2 de octubre, era inaugurado hace un siglo el Ritz de Madrid. Un acontecimiento que, junto al inicio de las obras de la Gran Vía en ese mismo año, alejó a Madrid de su provincianismo secular para convertirse en una ciudad europea. Madrid, por tanto, se europeíza con el nacimiento del Ritz, testigo mudo de la historia de España.El Hotel, me gusta escribirlo con mayúsculas, más elegante y exclusivo de España, y uno de los más prestigiosos en todo el mundo, ha preparado un calendario de eventos y fiestas para conmemorar tan feliz acontecimiento. Lástima que se hayan olvidado de tener algún recuerdo especial en este día tan señalado para ellos. Es cierto que la «abultada» agenda de actos para festejar el centenario incluye la inauguración de una exposición restrospectiva el día 7 de octubre, presidida por la infanta doña Elena, y que contarán también con la presencia de la cantante Olga María Ramos (hija de la cupletista Olga Ramos que tan popular hizo Las tardes del Ritz). Por Navidad agasajarán a los madrileños centenarios con un afternoon tea en el que servirán la histórica tarta Victoria, el mismo pastel de boda que ofrecieron durante el banquete del enlace entre Alfonso XIII y Victoria Eugenia y que algo harán también por Carnaval. Han creado, además, un «programa de alojamiento especial», que ofrece a los clientes la primera noche de estancia a sólo 100 €, (la tarifa oficial en Habitación Classic es de 535 €) para estancias mínimas de tres noches.

Una celebración, en definitiva, algo conservadora para un Hotel cuyo legado histórico merecía algo más. Como también lo merecen sus empleados, alma y motor del Ritz, y cuya importancia se olvida con frecuencia. Ya sé que estamos en crisis y que no son buenos tiempos para demasiadas alegrías y derroches, incluso para un hotel «rico» , pero no se trata de gastar sino de tener algo más de imaginación. Me consta que al Comité de Empresa tampoco le agrada esta situación al considerar que una ocasión tan excepcional como ésta merecía un esfuerzo mayor.

En cualquier caso, como ex camarero del Ritz, muchísimas felicidades a todos los empleados del Hotel por estos primeros cien años. Mi recuerdo afectuoso para todos ellos, para los de ahora y también para los de antes, que son los que realmente lo han hecho grande. Brindo por ellos, ¡salud y suerte para el Ritz!

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