HACE FALTA TENER valor, mucho valor, para mantener que ha disminuido notablemente el consumo de alcohol de los jóvenes madrileños en la calle. Eso es lo que dice, así sin despeinarse, el coordinador general de Seguridad del Ayuntamiento de Madrid, Javier Conde, porque según sus datos en lo que llevamos de 2010 se han puesto la mitad de denuncias que el año anterior. Dicho de otra forma, el Ayuntamiento está contento con su política antibotellón porque los vecinos llaman menos para quejarse. Y no sólo eso, sostiene Conde, sino que las «políticas preventivas y la presencia policial en la calle» han obrado el milagro de convertir en «botellín» lo que antes era «botellón».Y digo que hace falta tener mucho valor porque los datos que maneja este alto representante policial se parece bien poco a la realidad que sufren los vecinos cada fin de semana. Diríamos que lo único que ha conseguido el Ayuntamiento es centrifugar el problema, diseminarlo de tal manera que donde antes había grandes botellones ahora hay minibotellones dispersos por muchas más calles, plazas y portales. Pero dispersar no significa, ni mucho menos, que Gallardón o Pedro Calvo hayan obrado ningún milagro. Y no lo han hecho, primero porque por desgracia es un asunto profundamente arraigado entre nuestros jóvenes, mal que nos pese, y en segundo lugar porque no hay ni alternativas ni ideas para acabar con él.
Es lo mismo, salvando las distancias, que anunciar que se ha erradicado la pobreza, la mendicidad o la prostitución. Puede resultar más o menos efectista pero dista mucho de ser verdad. Lo que importa, como dice el grupo municipal de Izquierda Unida, es que el botellón aún está ahí y que se bebe en cualquier sitio, a cualquier hora y cualquier día con absoluta impunidad. Del botellón hemos pasado al bote gin, aunque no hay mucha diferencia entre lo de antes y lo de ahora. Los vecinos siguen hasta el gorro por mucho que se empeñe el señor Conde. Y todo lo demás son zarandajas.
El botellón campa a sus anchas por todo Madrid… chicos y chicas adolescentes van en el metro vestidos/as con sus (presuntas) mejores galas y el vaso de plástico y las botellas del Día, Lidl y derivados.
Patético… dicen que las bebidas son caras en los locales.
Lo son sin tu objetivo es pillarte el coma etílico.
EL VIENTO SOPLA con fuerza, las olas de calor se encadenan unas a otras, las temperaturas se acercan o superan los 40 grados y el humo tiñe el cielo de un naranja apocalíptico. El impacto psicológico y emocional de cualquier persona con un mínimo de empatía no puede ser más
EL FUEGO HA dejado de ser una amenaza estacional en España para convertirse en una constante. Cada verano —y cada vez con mayor frecuencia fuera del estío— las llamas nos recuerdan que el territorio ha cambiado. No nos enfrentamos únicamente ya a incendios convencionales, sino a verdaderos megaincendios de quinta
HUBO UN TIEMPO, no muy lejano, en que caminar por el Madrid de los Austrias, callejear por el paseo del Prado, perderse por el Barrio de las Letras o contemplar la majestuosidad del Palacio Real formaba parte de una experiencia urbana compartida entre vecinos y visitantes. Hoy, mal que nos
DESCONOZCO EL MOTIVO por el que la reciente venta del histórico Edificio de Telefónica, en el número 28 de la Gran Vía madrileña, me ha traído a la memoria la actividad de Arturo Barea como censor en ese emblemático rascacielos durante la Guerra Civil. El caso es que, de las
1.- ¿Quién fue en realidad san Isidro? Se llamaba Isidro de Merlo y Quintana y era un humilde labrador y zahorí mozárabe, conocido por su vida piadosa y los numerosos milagros que se le atribuyen, sobre todo a partir de su canonización en el siglo XVII. Fue un personaje histórico
PROTEGER EL TEMPLO de Debod es ponerlo a cubierto. Aunque el monumento no corra un peligro inminente. Preservarlo del clima y la contaminación y, según hemos leído estos días, también de los desaprensivos e incívicos visitantes o paseantes que no dudan en cincelar nombres, iniciales o corazones en el monumento
Periodista de larga trayectoria: Antena 3 de Radio, Onda Madrid (RTVM) y la Cadena SER (Radio Madrid), donde estuve 25 años...
Periodista de larga trayectoria: Antena 3 de Radio, Onda Madrid (RTVM) y la Cadena SER (Radio Madrid), donde estuve 25 años. Premio APM 2013 (Asociación de la Prensa de Madrid) al informador especializado en Madrid. Antena de Plata de Radio (2013 y 2000). En 2020 di el salto al «lado oscuro» de la comunicación política e institucional: Secretaría de Estado de Comunicación, Delegación del Gobierno en Madrid, consejero de Información en el Gabinete de la ministra de Política Territorial y Portavoz del Gobierno y, más tarde, en Vivienda y Agenda Urbana.
Bloguero desde 2009 y autor de tres libros: El tamayazo. Crónica de una traición; Hotel Ritz. Un siglo en la historia de Madrid; y de la novela La flor del magnolio. Desde agosto de 2024 −en la «edad del júbilo» ya−, me dedico por completo a la tarea de escribir y a disfrutar del placer de la lectura y el conocimiento.
Bienvenidos a este blog, sin más pretensión que la de reflexionar sobre las cuestiones que me ocupan y preocupan cada día...
Bienvenidos a este blog, sin más pretensión que la de reflexionar sobre las cuestiones que me ocupan y preocupan cada día: periodismo, actualidad política y crónica local de Madrid, además de alguna pincelada sobre mi tierra manchega. Gracias por asomarte a esta plaza pública y, sobre todo, por dejar tus comentarios.
Periodista de larga trayectoria: Antena 3 de Radio, Onda Madrid (RTVM) y la Cadena SER (Radio Madrid), donde estuve 25 años. Premio APM 2013 (Asociación de la Prensa de Madrid) al informador especializado en Madrid. Antena de Plata de Radio (2013 y 2000). En 2020 di el salto al «lado oscuro» de la comunicación política e institucional: Secretaría de Estado de Comunicación, Delegación del Gobierno en Madrid, consejero de Información en el Gabinete de la ministra de Política Territorial y Portavoz del Gobierno y, más tarde, en Vivienda y Agenda Urbana. Bloguero desde 2009 y autor de tres libros: El tamayazo. Crónica de una traición; Hotel Ritz. Un siglo en la historia de Madrid; y de la novela La flor del magnolio. Desde agosto de 2024 −en la «edad del júbilo» ya−, me dedico por completo a la tarea de escribir y a disfrutar del placer de la lectura y el conocimiento.
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El botellón campa a sus anchas por todo Madrid… chicos y chicas adolescentes van en el metro vestidos/as con sus (presuntas) mejores galas y el vaso de plástico y las botellas del Día, Lidl y derivados.
Patético… dicen que las bebidas son caras en los locales.
Lo son sin tu objetivo es pillarte el coma etílico.
Que creo que lo es.
Abrazos
Nacho