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UNA INTERESANTE información de Xavier Colás, corresponsal de El Mundo en Moscú, sobre el maletín nuclear de Putin −publicada el 22 de octubre de 2023−, me hizo recordar que un artefacto similar también fue paseado por el Ritz de Madrid. Ocurrió con motivo de la visita oficial de Boris Yeltsin (1931-2007) a nuestro país entre el 11 y el 13 de abril de 1994.

Durante aquella visita de tres días, el mandatario ruso fue recibido por los reyes Juan Carlos y Sofía, que le ofrecieron un almuerzo en el Palacio de la Zarzuela y una cena en el Palacio de Oriente; visitó el Ayuntamiento de Madrid y el Congreso de los Diputados; se reunió con el presidente del Gobierno, Felipe González, en el Palacio de la Moncloa, donde concedieron una rueda de prensa conjunta, seguida de un almuerzo; visitó la empresa de productos cárnicos Campofrío y, finalmente, los empresarios españoles le agasajaron con una cena en el Ritz, que regó con bastante alcohol, de la mejor calidad, eso sí. Al día siguiente, viajó a Barcelona, desde donde voló a Moscú.

Contaba Colás en su bien armada crónica que el famoso maletín nuclear, conocido como Cheget, “con equipos de comunicación para enlazar con el Estado Mayor y el mando de las Fuerzas de Misiles Estratégicos de Rusia”, fue transportado por un oficial de la Armada durante el viaje de Vladimir Putin a Pekín, donde se reunió con el presidente chino, Xi Jinping.

“El maletín nuclear no tiene un botón para lanzar un ataque mortífero. Es más bien un dispositivo para comunicarse con los que de verdad tienen el botón rojo. Si un presidente ruso quiere tomar represalias antes de que los misiles enemigos alcancen su territorio tiene unos ocho minutos para decidir qué hacer. Por eso está diseñado de una manera tan simple que hasta un niño podría usarlo. El presidente simplemente da permiso, un código que sólo él conoce, para el uso de armas nucleares contra el agresor. Este código desbloqueará los misiles. En caso de repetidos intentos no autorizados de acertar con el código, el misil deja de funcionar”, explicaba Colás entre otros muchos detalles, a cuál más interesante.

“El maletín nuclear se creó para simplificar la gestión tanto como sea posible en caso de que el jefe del Estado esté bajo un estrés extremo al momento de tomar una decisión”, o estuviera muy debilitado, como el entonces anciano Leonid Brezhnev (1906-1982), bajo cuyo liderazgo fue concebido a principios de los años ochenta del siglo pasado.

Estresado, debilitado… ¿y si tuviera alteradas temporalmente sus capacidades físicas y mentales por  un consumo excesivo de alcohol?

Así pudo ocurrir con Yeltsin, en aparente estado de ebriedad durante una cena oficial en la capital de España, y así lo conté en mi libro “Hotel Ritz. Un siglo en la historia de Madrid”:

La CEOE y el Consejo Superior de Cámaras de Comercio organizaron el 12 de abril de 1994 una cena de trabajo en el Ritz con ocasión de la primera visita oficial del presidente de la Federación Rusa a España. Boris Yeltsin llegó a nuestro país en medio de fuertes rumores sobre su estado de salud. Sus prolongadas ausencias de Moscú y la difusión por parte de la televisión norteamericana NBC de una noticia, según la cual, el líder ruso padecía cirrosis hepática hicieron pensar a los camareros del Hotel que Yeltsin no probaría ni una sola gota de alcohol durante aquella cena a la que asistieron 200 empresarios españoles.

La sorpresa del banquete fue que el mandatario ruso, después de haber tomado tres copitas de jerez durante el aperitivo, no paró de pedir en un perfecto español que le sirvieran «mucho vino». Y todo ello pese a las serias advertencias de un fornido militar ruso, posiblemente su fiel responsable de seguridad, Alexander Korzhakov, quien no sabía cómo convencer a su jefe para que no siguiera bebiendo como un auténtico cosaco. Al final de la cena, Yeltsin consiguió levantarse a duras penas de la silla luciendo, eso sí, un espléndido rostro sonrosado que no pasó inadvertido para los allí presentes.

A las puertas del Hotel se encontraba aparcada una misteriosa limusina negra Zil, matrícula 2866 MMA. Hay quien dice que con tres oficiales de la Marina en su interior, que portaban el dispositivo del famoso botón nuclear. La gran cuestión es saber si en caso de emergencia, Boris Yeltsin hubiera estado lo suficientemente sereno como para tomar una decisión y apretar el botón correcto. Parece evidente que no.

(Foto. Autor: Miguel Povedano, quien trabajó como fotógrafo de la Presidencia del Gobierno ininterrumpidamente hasta su jubilación en mayo de 2006. En este caso, la imagen del entonces presidente del Gobierno de España brindando con Yeltsin fue con motivo de su viaje oficial a Rusia los días 6 y 7 de septiembre de 1995. Archivo de la Fundación Felipe González).

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