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Siento una gran admiración y un enorme respeto profesional por Iñaki Gabilondo. Su inminente salida de Cuatro, 20 días después de la sorpresiva irrupción de Mediaset en la cadena de Prisa, para hacerse cargo de un nuevo programa informativo en CNN+, me da pie para ofrecer mi punto de vista sobre su enorme figura como periodista y comunicador.

Y lo primero que se me viene a la cabeza es que, en estos tiempos de confusión y zozobra que nos ha tocado vivir, donde los medios de comunicación no saben cómo afrontar el futuro y donde el periodismo de trincheras está más afianzado que nunca, no es poca cosa tener una referencia como la suya. Su honestidad profesional, su presencia en antena, su manera de afrontar y entender la noticia, su forma de abordar la información política sin someterse al dictado de los partidos o del gobierno de turno, sus entrevistas, y también su compromiso con las cuestiones sociales, hacen de Iñaki un periodista admirable y excepcional. Es verdad que la dictadura de las audiencias televisivas no le ha hecho justicia, pero no es menos cierto que su credibilidad permanece inalterable.

Todavía recuerdo cuando, procedente de Antena 3 de Radio, le vi oficiar por primera vez en la Cadena SER. Sus entradillas a las 6 y a las 7 de la mañana, el resto también, pero sobre todo a esa temprana hora de la mañana, sin un papel delante, eran toda una lección de periodismo en estado puro. Sus comentarios luego en la tele, que cuando no puedo ver trato de capturar en You Tube, no han hecho sino confirmar una trayectoria inigualable.

Seguiremos atentos a la pantalla. Suerte, maestro.

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