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La familia importa y mucho en la educación. Esta es la sesuda conclusión a la que ha llegado un informe elaborado por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA), que ha realizado un análisis sobre éxito escolar por encargo de la Consejería de Educación. No hacía falta, desde luego, esperar a las conclusiones de este trabajo para convenir algo tan evidente.Puestos a solemnizar lo obvio, concluyen igualmente que un padre universitario influye más en el resultado escolar que el número de alumnos que hay en el aula. Claro, lo sorprendente sería lo contrario. No es de extrañar que los autores del estudio admitan que «casi dos tercios de los factores que afectan a las notas no se pueden explicar por ninguna de las variables vistas». Dicho de una forma más llana: el que se esfuerza y estudia más lo hace mejor.

 

Y ahora lo del ranking de resultados de la prueba de 6º de Primaria. Un año más, la Consejería de Educación ha vuelto a la carga introduciendo una comparación que plantea algunos interrogantes: ¿Es este el cauce adecuado para medir el nivel del alumnado madrileño? ¿Es consciente la consejería de las nefastas consecuencias que puede tener para los centros con peores notas? ¿En qué medida la publicación del ranking puede condicionar la elección de los padres?
De momento tan sólo se me ocurre decir que podría resultar de una gran utilidad si hubiera un compromiso de elaborar un plan de choque para mejorar la calidad de la enseñanza en los centros con peores calificaciones. Pero sigo sin verlo claro. Es bien conocida la picaresca de algunos centros que cuando llega el momento de la Prueba de Conocimientos y Destrezas Indispensables «animan» e «invitan» a sus peores alumnos a que se «pongan enfermos» y se queden en casa con el fin de que no estropeen la media del colegio. ¡Qué listos!
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