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HOLA, ME LLAMO Lucía y tengo 17 años (que conste que casi 18, eh? jejeje). Mi padre que es muy graciosillo, me ha “animado” a que escriba esto (bueno, más bien es una especie de chantaje emocional). Vamos por partes. He leído las declaraciones del Defensor del Menor, señor Arturo Canalda, y no estoy para nada de acuerdo. Me explico: que Internet es fantástico en muchos sentidos porque te permite hacer mil cosas con tan sólo pulsar un botón, lo sé. Que también podría ser peligroso, lo sé también. ¡Pero no se debe generalizar! Como todo en esta vida, si no se usa de la forma adecuada puede ser peligroso, y en este caso, si el Tuenti se usa bien, creo que puede ser bastante seguro.

Para los que nos estén muy metidos en el mundillo de las redes sociales, contaré como funciona un poco el Tuenti con mi ejemplo. En junio de 2008 mis amigas me convencieron para que me abriera una cuenta. Nada más llegar a casa, Lucía era feliz con su nueva cuenta del Tuenti y digamos que su madre no tanto jejeje. Fue bastante fácil (aunque yo en ese momento era un poco pava para esto de las tecnologías), simplemente metí mi correo, me inventé una clave y empecé a rellenar los campos. En la sección “Mi Cuenta”, hay una pestaña que dice información personal para que pongas: nombre, apellido, barrio, estado civil… PERO SÓLO SI TU QUIERES! Si no rellenas todo, nadie te va a matar! En mi caso solo tengo el nombre y el apellido. Y si alguien quiere mi número que me lo pida, eso sí! ya veré yo si se lo doy o no ^_^

Otra pestaña era “Privacidad” (esa desconocida palabra que por lo visto ya no podemos ni tener los jóvenes), en la que puedes decidir quién quieres que vea tus fotos, que las pueda descargar, que vea tu perfil, que te envíe mensajes o que mire tu tablón. Hay tres opciones: mis amigos, amigos de amigos y todo Tuenti. Y aquí es cuando alcanzo mi grado de indignación máxima: cada uno es libre de elegir la casilla que quiera. Faltaría más! Así es que si toda España ve mis fotos, será porque yo quiera, y la culpa la tendré yo y punto (mamá no te asustes que yo elegí: solo mis amigos).

Y por supuesto, cada uno es completamente libre de elegir a quién aceptar y a quién no. Así es que, en vez de que los padres espíen a sus hijos, a la frase de Canalda admitiendo que «en su casa mantiene una dirección de correo familiar, a la que llegan los mensajes de sus hijos, y que le permite controlar el historial de las páginas visitadas”, se le llama espiar en mi pueblo y en todos sitios ¬¬). Yo creo que deberían hablar con ellos, darles un poco de espacio, ganarse su confianza. Vale que se preocupen por nosotros, que quieran protegernos de timadores, violadores, farsantes, acosadores y demás calaña que circula por Internet, pero de ahí a que ya no podamos tener nada privado, hay un paso.

PD: ¿y si nos hiciéramos una cuenta en Facebook y nos hiciéramos pasar por quien no somos para ver qué hacen nuestros padres? Sería un interesante experimento…=D

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