ME HA SORPRENDIDO, o quizás no tanto, el escaso eco mediático e institucional que ha tenido el fallecimiento de Manuel Melis Maynar (Zaragoza, 1944 – Madrid 2024). Dirigió el proyecto y la construcción de la ampliación del Metro de Madrid y estuvo al frente también de los trabajos de soterramiento de la autovía de circunvalación M-30 bajo el mandato de Alberto Ruiz-Gallardón, primero como presidente regional y luego como alcalde de la capital.
Melis, brillante ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, además de catedrático de Ferrocarriles en la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), fichó por el equipo de infraestructuras de la Comunidad de Madrid en 1995. Desde allí pilotó la ampliación del Metro con 100 kilómetros de nuevos túneles y 100 nuevas estaciones, incluyendo MetroSur (anillo de 41 kilómetros). Posteriormente, acometió el gigantesco soterramiento de la M-30 con 66 kms. de túneles y una compleja red de colectores alrededor del río Manzanares, cuyos trabajos concluyeron en 2007.
Para llevar a cabo el proyecto Madrid Calle 30, Melis ideó la construcción de dos gigantescas tuneladoras, Dulcinea y Tizona, construidas en Japón y Alemania, sin cuyo concurso aquel desafío no se podría haber llevado a cabo. La obra pudo ejecutarse en un tiempo récord de 22 meses, causando admiración en todo el mundo.
Aquellos trabajos hicieron posible la eliminación del tráfico en superficie y la liberación de más de 50 hectáreas en la ribera del Manzanares, que dieron lugar al magnífico parque urbano de Madrid Río, formando un enorme enclave natural, lúdico y cultural, paralelo al cauce fluvial. El proyecto dirigido por el arquitecto Ginés Garrido, formado por los estudios Burgos/Garrido, Porras/La Casta, Rubio/Álvarez –Sala, y los paisajistas holandeses West 8, bajo el lema M-Río, ganaron el concurso internacional de ideas, organizado por Fernández-Galiano por encargo de Gallardón, con una propuesta de clara vocación ecológica. Madrid Río, obvio es decirlo, no podría existir sin el soterramiento de la autovía en esta zona.
Con todas aquellas actuaciones, Melis se ‘desquitó’ de alguna forma de la ampliación de la “maldita” línea 9 de Metro, inaugurada un día como hoy de 1999, hace 25 años. Por primera vez en la historia del suburbano, este modo de transporte superaba la frontera de la capital para extenderse a otros municipios, al principio de forma accidentada. Tras una serie de “incidencias”, en un controvertido informe, Melis −que fue presidente de Metro y coordinador general de Infraestructuras de la CM−, criticó las condiciones de construcción de aquella expansión, entre Puerta de Arganda, Rivas y Arganda del Rey, al sostener que en la ampliación hacia el Sureste se produjeron “deficiencias técnicas” por construir con materiales que podrían resultar «extraordinariamente peligrosos para la circulación de los trenes». La obra había sido adjudicada a la compañía Transportes Ferroviarios de Madrid S.A., participada por el propio Metro de Madrid, Caja Madrid, FCC, Acciona y ACS. La oposición −PSOE e Izquierda Unida−, puso el grito en el cielo, pidió una comisión de investigación, que la mayoría absoluta del PP desestimó.
Para los que entonces nos dedicábamos a la (bendita) información local −la gran olvidada−, la cercanía de Manolo Melis, su solvencia técnica, su facilidad para explicar la complejidad de aquellos trabajos y hasta su socarronería, además de su fama de polemista, nos resolvió muchas crónicas. Con motivo de su fallecimiento, a los 80 años, Roberto Bécares, en el Periódico de España, e Irene Pérez Nova, en El Español, han escrito dos buenas crónicas sobre el legado que deja su “espíritu inconformista”.
Seguro estoy de que la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento de la capital, su colegio profesional o la Asociación Española de Túneles y Obras Subterráneas (AETOS), están pensando en organizar algún homenaje en su recuerdo, como ha hecho ya algún compañero suyo. De momento, en la web del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos (CICCP), se puede leer la sentida semblanza que ha escrito Nacho García-Arango, ingeniero y académico de Bellas Artes, además de presidente del Foro Jovellanos.
La Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la UPM también ha ensalzado que “su visión y dedicación no solo han dejado una marca indeleble en el paisaje urbano de Madrid, sino que han contribuido a elevar el prestigio de la profesión de ingeniero a niveles nunca antes vistos”. “Más allá de sus logros profesionales, el profesor Melis será recordado como una persona excepcional, cuya amabilidad, integridad y compromiso con la excelencia resonaron tanto dentro como fuera del aula”. Bajo el título “El ingeniero que cambió Madrid”, el arquitecto Luis Fernández-Galiano, también ha escrito un necrológica en la revista Arquitectura Viva, que dirige. En X (antes Twitter) Madrid Calle 30 se hizo eco de la noticia el mismo día de su fallecimiento, el pasado 22 de marzo, con una sencilla mención.
El audaz soterramiento de la M-30, la mayor obra de ingeniería ejecutada en Europa nos salió cara, muy cara, a los madrileños. Las arcas municipales se resintieron y el endeudamiento se disparó, tal como denunció la oposición. Es cierto, como también es un hecho incuestionable, que el resultado mejoró de forma notoria la ciudad, singularmente para los conductores, los vecinos de la zona y los afortunados paseantes que disfrutamos de aquella “osadía” técnica (Melis) y también política (Gallardón), por qué no decirlo. La sencilla y barata, pero muy eficaz solución para renaturalizar el río (Carmena), ha completado el círculo de una obra excelente. Como ha escrito Bécares, la ciudad de Madrid le debe mucho a MMM. Qué menos que tenga algún reconocimiento público por parte de los máximos responsables políticos en Sol y Cibeles. Para honrar su memoria y que las generaciones futuras sepan que el abismo de la M-30 no se cerró gracias a un milagro venido del cielo, sino a la sagacidad de un intrépido ingeniero que se atrevió a suturar aquella herida urbana eliminando miles de toneladas de gases de efecto invernadero y permitiendo la recuperación de las márgenes del Manzanares para el uso y disfrute de la ciudadanía.



















Muchísimas gracias por hablar así de padre. Se lo agradezco mucho. Un abrazo, Sonia Melis
Muchas gracias a ti, Sonia. Me parecía de justicia. Un abrazo.