EL INICIO DE la producción de diamantes sintéticos por parte de Diamond Foundry en Trujillo (Cáceres), me ha retrotraído al momento de documentarme para la novela La flor del magnolio. Un apasionante proceso el de recopilar información, que me llevó hasta Amberes, la capital europea de las piedras preciosas, las auténticas.
Llegar a la ciudad flamenca por la monumental estación de tren, recorrer las calles peatonales del Barrio de los Diamantes (Diamantkwartier) y prolongar la visita hacia el impresionante puerto, a orillas del río Escalda, obraron el milagro de que el texto fluyera y los personajes comenzaran a cobrar vida propia.
Lo primero fue leer todo lo que pude sobre ambos procesos: los diamantes naturales de grado gema y los sintéticos producidos en un laboratorio mediante complejos procesos tecnológicos. Y ahí empezó todo, poco después de adentrarme con asombro en el amberino Diamond District, o Square Mile, como también se le conoce.
Gemas perfectas, mucho más baratas
La irrupción de los diamantes sintéticos supone una revolución en esta industria, todavía en fase de pruebas en la ciudad extremeña. Diamond Foundry está invirtiendo mucho dinero en Trujillo para la fabricación de semiconductores de microchips y también para el sector de la joyería, como veremos en otoño en una exclusiva tienda en la madrileña calle Serrano, según han anunciado sus promotores.
La primera fábrica de estas característica que se ubica en suelo europeo cuenta, además, con un gancho mediático y publicitario de lo más rentable: la participación del actor estadounidense Leonardo DiCaprio como accionista minoritario, lo cual no deja de ser una buena estrategia de marketing.
En el medio natural, los diamantes tardan en producirse millones de años, mientras que en Trujillo se harán en apenas un mes gracias al proceso tecnológico patentado por Diamond Foundry .
Gemas perfectas, sin impurezas, cuyo coste puede ser hasta un 95% inferior al tratarse de un producto sintético, y cuya venta se realizará en Dubái, centro neurálgico del comercio de diamantes sintéticos.
La novela
La historia de La flor del magnolio arranca en 1989 cuando el exinspector de policía Santos Senabre escucha en la radio que durante las obras de rehabilitación de un edificio en el madrileño paseo de la Castellana, destinado a sede bancaria, han aparecido unos restos mortales.
Ocurre en el antiguo Alazán, un refinado cabaré donde acudía gente de mucho postín. Cerró en 1976 a causa de un incendio intencionado y fue reabierto más tarde por el anticuario don Álvaro Dueñas como club de alterne, además de tapadera de otros oscuros negocios. Gemas sintéticas, entre otros, suministradas por Gaston Vanhülle, un mafioso mercader de diamantes de Amberes.
Desaparece Rubí
Santos conoce sin la más mínima duda la identidad del cadáver emparedado. Años antes, harto del acoso de sus superiores, había abandonado el Cuerpo Nacional de Policía, donde llegó a encabezar el Grupo Antiatracos. Por aquella época, se había dedicado en cuerpo y alma a investigar la extraña desaparición de Rubí, una de las chicas de Alazán.
Está seguro de que el dueño del local, con la ayuda de su depravado hijo, la hizo desaparecer para evitar que largara sobre sus inconfesables trapicheos. Desde entonces, trabaja como jefe de seguridad en la lujosa joyería Grassy de la Gran Vía.
Atormentado por los fantasmas del pasado, solo la gemóloga Adela Salgado podría aliviar la infelicidad crónica de Santos Senabre.
Algunos personajes
- Santos Senabre. Jefe de seguridad en la joyería Grassy de Madrid. Exinspector de policía donde llegó a ser jefe del Grupo Antiatracos. Atormentado, condenado a la infelicidad, alcohólico ocasional.
- Adela Salgado. Gemóloga. Imparte clases en la Escuela de Gemología de la Universidad Autónoma de Madrid, además de dirigir el Laboratorio de Análisis y Certificados del Instituto Gemológico Español.
- Don Álvaro Dueñas de Mora. Hijo de un potentado agricultor manchego. En Madrid, se hizo anticuario antes de adquirir Alazán tras el extraño incendio del local. Sus ilustres clientes rara vez pagan los servicios obtenidos y pueden contar con las mejores chicas de Madrid. Tras viajar a Amberes se dedicó a la venta de gemas sintéticas y de imitación, que hace pasar por auténticas.
- Rubí. Camarera y chica de alterne en Alazán. Trabajan con ella: Esmeralda, Zafiro, Ágata, Jade, Amatista, Coral, Iris, Aguamarina, Topacio, Gema, Turquesa, Turmalina…
- Gaston Vanhülle. Mafioso flamenco y mercader de diamantes. Además de las gemas, sintéticas y de imitación, tiene otros oscuros negocios.
No es diamante todo lo que brilla
Los diamantes de Trujillo no cumplirán, ni lo pretenden, los estrictos requisitos de calidad de las gemas auténticas. No llevarán, por consiguiente, el sello Antwerp’s Most Brillant, porque son productos diferentes, con mercados bien distintos, como lo es también su trazabilidad científica.
Otra cosa es que, en manos de un novelista, los diamantes artificiales o de laboratorio, pueden dar mucho juego, como es la trama que nos ocupa.
Dicho lo cual, a quién no le van a gustar unas gemas sintéticas, traficadas como auténticas, en una novela policiaca cuya acción transcurre entre Madrid y Amberes. Más, si cabe, si en la historia se entrecruzan un club de alterne con un cadáver emparedado y un rubí maldito.



















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