«El buen periodismo no entiende de soportes», concluía esta semana, con evidente acierto, la Federación de Asociaciones de Periodistas de España. El emergente universo on line, aún a costa de poner contra las cuerdas los llamados medios tradicionales, singularmente el negocio del papel, avanza imparable en medio de la jungla digital. El soporte es distinto, la forma de acceder ha cambiado y, sin embargo, los planteamientos éticos y deontológicos, palabras mayores, no se aplican con la observancia y el rigor debidos.Sin entrar de lleno en el manido debate sobre la conveniencia del llamado periodismo ciudadano, interesante e inagotable debate, por cierto, parece evidente que sólo desde la profesionalidad se puede garantizar la difusión de unos contenidos de calidad. Es lógico que los llamados medios tradicionales estén desorientados e inquietos ante la pujanza de blogs y redes sociales. Los lectores digitales saben lo que quieren y dónde encontrarlo. La red plantea nuevas oportunidades y abre un horizonte radicalmente distinto. La criatura se está gestando, nadie sabe a ciencia cierta cómo será, pero es evidente que no podrá crecer sin el respaldo de una ética profesional perfectamente delimitada y sin el respeto de los derechos de autor.
Contenidos periodísticos, calidad, veracidad, credibilidad… Ahora que lo pienso, tampoco hay tanta diferencia entre un modelo y otro. Las herramientas cambian, pero la esencia de la profesión permanece. O así debería ser. Me gustaría pensar que Internet cambia y mejora el periodismo.
EL VIENTO SOPLA con fuerza, las olas de calor se encadenan unas a otras, las temperaturas se acercan o superan los 40 grados y el humo tiñe el cielo de un naranja apocalíptico. El impacto psicológico y emocional de cualquier persona con un mínimo de empatía no puede ser más
HUBO UN TIEMPO, no muy lejano, en que caminar por el Madrid de los Austrias, callejear por el paseo del Prado, perderse por el Barrio de las Letras o contemplar la majestuosidad del Palacio Real formaba parte de una experiencia urbana compartida entre vecinos y visitantes. Hoy, mal que nos
DESCONOZCO EL MOTIVO por el que la reciente venta del histórico Edificio de Telefónica, en el número 28 de la Gran Vía madrileña, me ha traído a la memoria la actividad de Arturo Barea como censor en ese emblemático rascacielos durante la Guerra Civil. El caso es que, de las
1.- ¿Quién fue en realidad san Isidro? Se llamaba Isidro de Merlo y Quintana y era un humilde labrador y zahorí mozárabe, conocido por su vida piadosa y los numerosos milagros que se le atribuyen, sobre todo a partir de su canonización en el siglo XVII. Fue un personaje histórico
PROTEGER EL TEMPLO de Debod es ponerlo a cubierto. Aunque el monumento no corra un peligro inminente. Preservarlo del clima y la contaminación y, según hemos leído estos días, también de los desaprensivos e incívicos visitantes o paseantes que no dudan en cincelar nombres, iniciales o corazones en el monumento
EN UN TIEMPO (muy) lejano, yo también fui camarero. Y no de manera ocasional, sino durante casi 11 años. Lo que empezó siendo un trabajo para poder costearme los estudios universitarios, se prolongó hasta que conseguí el empleo deseado en el primer medio de comunicación en el que recalé. De
Periodista de larga trayectoria: Antena 3 de Radio, Onda Madrid (RTVM) y la Cadena SER (Radio Madrid), donde estuve 25 años...
Periodista de larga trayectoria: Antena 3 de Radio, Onda Madrid (RTVM) y la Cadena SER (Radio Madrid), donde estuve 25 años. Premio APM 2013 (Asociación de la Prensa de Madrid) al informador especializado en Madrid. Antena de Plata de Radio (2013 y 2000). En 2020 di el salto al «lado oscuro» de la comunicación política e institucional: Secretaría de Estado de Comunicación, Delegación del Gobierno en Madrid, consejero de Información en el Gabinete de la ministra de Política Territorial y Portavoz del Gobierno y, más tarde, en Vivienda y Agenda Urbana.
Bloguero desde 2009 y autor de tres libros: El tamayazo. Crónica de una traición; Hotel Ritz. Un siglo en la historia de Madrid; y de la novela La flor del magnolio. Desde agosto de 2024 −en la «edad del júbilo» ya−, me dedico por completo a la tarea de escribir y a disfrutar del placer de la lectura y el conocimiento.
Bienvenidos a este blog, sin más pretensión que la de reflexionar sobre las cuestiones que me ocupan y preocupan cada día...
Bienvenidos a este blog, sin más pretensión que la de reflexionar sobre las cuestiones que me ocupan y preocupan cada día: periodismo, actualidad política y crónica local de Madrid, además de alguna pincelada sobre mi tierra manchega. Gracias por asomarte a esta plaza pública y, sobre todo, por dejar tus comentarios.
Periodista de larga trayectoria: Antena 3 de Radio, Onda Madrid (RTVM) y la Cadena SER (Radio Madrid), donde estuve 25 años. Premio APM 2013 (Asociación de la Prensa de Madrid) al informador especializado en Madrid. Antena de Plata de Radio (2013 y 2000). En 2020 di el salto al «lado oscuro» de la comunicación política e institucional: Secretaría de Estado de Comunicación, Delegación del Gobierno en Madrid, consejero de Información en el Gabinete de la ministra de Política Territorial y Portavoz del Gobierno y, más tarde, en Vivienda y Agenda Urbana. Bloguero desde 2009 y autor de tres libros: El tamayazo. Crónica de una traición; Hotel Ritz. Un siglo en la historia de Madrid; y de la novela La flor del magnolio. Desde agosto de 2024 −en la «edad del júbilo» ya−, me dedico por completo a la tarea de escribir y a disfrutar del placer de la lectura y el conocimiento.
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