Hasta 2.000 millones de euros podrían recaudar las arcas estatales con esta tasa, según las cuentas que manejan los socialistas madrileños. El argumento es oportuno y fácil de entender: son los bancos, sostiene Gómez, los que han provocado esta crisis económica sin precedentes, los gobiernos han sostenido su caída con dinero público, y ha llegado el momento de que devuelvan parte de ese dinero. En Estados Unidos lo han argumentado de una forma similar: si los grandes bancos están en tan buenas condiciones que pueden pagar «bonificaciones obscenas», también podrán devolver a la ciudadanía el dinero que les salvó del colapso.
La música, como digo, suena bien. Ahora ya sólo falta que Zapatero secunde la idea y pase de las musas al teatro, cuestión harto difícil conociendo la tradicional generosidad de las entidades financieras. Por intentarlo que no quede.