Dicho todo esto, también considero que los usuarios, cuyo comportamiento ayer, además de estoico fue ejemplar, no tienen porqué convertirse en rehenes de determinados conflictos. Entiendo perfectamente a Ángel Pérez, ex conductor de Metro, cuando dice que «cuando se hace una huelga de transporte es para que no funcione el transporte» y que «no tiene sentido convocar una huelga para que funcione» porque eso «es un contrasentido». Si hay que modificar la filosofía de los decretos de mínimos que se haga y pronto. Si hay que penalizar enérgicamente a las Administraciones que abusan de ellos por «reírse de los trabajadores», adelante pues, pero los sufridos y anónimos usuarios también están en su derecho de acudir al trabajo, al médico o a donde les plazca, con más o menos puntualidad, sin que nadie se lo impida. Hay otras formas de presionar sin necesidad patear el culo de los de siempre. A una ilegalidad no se puede contestar con otra ilegalidad. Y Ángel Pérez debería saberlo.
Bulos más rápidos (y nocivos) que las llamas
EL VIENTO SOPLA con fuerza, las olas de calor se encadenan unas a otras, las temperaturas se acercan o superan los 40 grados y el humo tiñe el cielo de un naranja apocalíptico. El impacto psicológico y emocional de cualquier persona con un mínimo de empatía no puede ser más


















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