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El Palacio de Gallardón

MENTIRÍA SI DIJERA que no me gusta cómo ha quedado el reformado Palacio de Cibeles. Se nota que los madrileños, a través de Gallardón, han metido allí mucho dinero (la oposición habla de más de 500 millones de euros), y no es de extrañar , por tanto, que el antiguo Palacio de Comunicaciones se haya convertido en una de las atracciones de Madrid. Una obra "bonita", moderna, luminosa, con una renovación bien ejecutada a cargo de Arquimática, el grupo de autores ganador del concurso, que ha sacado lustre y devuelto esplendor al gran edificio diseñado en su día por Antonio Palacios y Joaquín Otamendi como sede para la Sociedad de Correos y Telégrafos de España.

Claro, que entiendo también las quejas de la oposición al asegurar que esta rehabilitación supone un gasto "innecesario y suntuoso" que no era prioritario para las necesidades de los madrileños. En las actuales circunstancias económicas, trasladar la sede de la Alcaldía a Cibeles, además de la Vicealcaldía y los departamentos de Las Artes y Seguridad y Movilidad es un riesgo que las maltrechas arcas municipales difícilmente pueden soportar. Cómo será la cosa que hasta la propia Esperanza Aguirre, tan poco comedida a la hora de meter el dedo en el ojo de su amigo Gallardón, siempre que no sea época electoral, llegó a calificar la reforma de "obrón" además de criticar tal dispendio.

Apostar por Cibeles supone, sin duda, recortar inversiones, tan necesarias o más que ésta, en una ciudad con graves carencias en materia, por ejemplo, de equipamientos sociales, deportivos y culturales. Es cierto que Madrid gana, y gana para siempre, un nuevo e innovador espacio cultural, bautizado con el redundante nombre de CentroCentro en pleno "Paseo del Arte".

A todo el mundo le gusta lo bueno, qué duda cabe. La cuestión es si los madrileños, sus hijos y nietos, que son al fin y al cabo los que pagaran la obra durante años, se lo pueden permitir. Ojalá que la deuda no nos amargue la fiesta y no acabe empañeciendo el brillo del nuevo icono de Madrid.

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LAS ENTRADAS MÁS POPULARES

Mi libro

HOY VENGO A hablar de mi libro. Empieza a salir a la venta la obrita "Hotel Ritz. Un siglo en la historia de Madrid" a la que tanto tiempo, esfuerzo y cariño he dedicado en los últimos años. Cuando era joven, más que ahora, tuve el honor de trabajar en el Ritz de camarero. Ocurrió en una época ya lejana en la que, además de frecuentar el bar de la Facultad de Ciencias de la Información, pude terminar Periodismo. Este librito, por tanto, responde a la necesidad imperiosa de contar lo que vi, vestido de frac y pajarita, además de la multitud de jugosas anécdotas e historias narradas por mis ex compañeros y en las que luego profundicé adentrándome en libros y hemerotecas. He querido hacer un relato periodístico huyendo de los trazos en primera persona aunque, naturalmente, algunos de los pasajes que cuento fueron vivencias personales. Casi medio millar de personajes de todos los ámbitos, sobre todo del poder, de la política, de la cultura y del espectáculo, desfilan por sus 256…

Declaración de intenciones

NUNCA IMAGINÉ QUE yo también acabaría cayendo en la dulce tentación cibernética. Es verdad que no he tenido el suficiente arrojo para estar en Facebook, pero no es menos cierto que, con algo de temor, con bastante pudor, y con una cierta dosis de osadía por mi parte, pongo en marcha este humilde blog. Ingenuidad tampoco me falta, pero qué le vamos a hacer, ¡no se puede tener de todo en la vida!

Soy periodista, es decir, soy cotilla por naturaleza, y me encanta fisgar por las bitácoras ajenas. La cuestión es que, de tanto husmear, me he aficionado a esta peculiar, y todavía incipiente, forma de expresión. Confieso, muy a mi pesar, que nunca hasta ahora había dejado huella en un blog y que mis discretos paseos tampoco han dejado mención digna de recuerdo.
A lo que íbamos, que me tiro a la red sin paracaídas, consciente como soy, de que el éxito de un blog no radica precisamente en el brillo de quien lo firma, que no es el caso. No, lo que importa de verdad es el grado de implicación de …

Spanish revolution

PASARÁ MUCHO TIEMPO antes de que podamos digerir lo que está pasando en la Puerta del Sol y en otros puntos de España con los indignados. Politólogos, sociólogos, analistas, periodistas y sesudos contertulios vendrán con sus análisis de urgencia, viejos al día siguiente de ser expuestos, tratando de encontrar una explicación a lo de la "spanish revolution" y a al fenómeno de la Democracia Real Ya. 

Y el hecho cierto es que, ajenos a lo que se estaba cociendo, nos ha pillado con el pie cambiado. Hablan del ninguneo de los medios de comunicación hasta el pasado domingo y razón no les falta. Ya sé que muchos, posiblemente los mismos que auguraron la caída del Muro de Berlín o anticiparon las revueltas del mundo árabe, tratarán de decir ahora que fueron ellos los que vaticinaron, e incluso encabezaron, este movimiento ciudadano. Y no sólo eso, habrá bofetadas, como ya las está habiendo, por tratar de arrimar el ascua a su sardina sacando rédito de este estallido social.
Luego ven…

Recuerdos del terror (1)

26 de julio de 1986. El Telediario abre con la noticia de un nuevo atentado de ETA que me deja profundamente conmocionado. Hablan de dos guardias civiles asesinados y no puedo creer que uno de ellos sea Adrián, compañero de colegio durante tres años con los Mercedarios en Sarria (Lugo) y Poio (Pontevedra). Era un tipo estupendo. De esos que se hacen querer. Campechano, abierto, divertido, con una gran capacidad para el liderazgo… buena gente, en definitiva. Una persona de las que nunca se olvidan. No es de extrañar, por tanto, que su desaparición me produjera un profundo dolor y pesar. Ha transcurrido mucho tiempo, pero cuando con el paso de los años nos hemos vuelto a reunir los compañeros de entonces (Raúl, Marcelo, Alejandro, Cecilio, Isidro, Ángel, Rafa, Marcos, Julián, Cardeso, José Manuel, Fernando, Emilio, Goyo, José María, Pedro, Martín, Domingo, Valentín, Jesús, Rafael, Iñaki…) siempre le hemos recordado con emoción y cariño.
Adrián González Revilla (Cillamayor, Palencia, 23-…

El mendigo que molestaba

11 DE LA MAÑANA. Cine Capitol, en plena Gran Vía madrileña. Numerosos periodistas aguardan la llegada de Esperanza Aguirre para obtener alguna declaración antes de presentar la V edición de "Mayores de Cine". En un momento dado, alguien, posiblemente del equipo de seguridad de la presidenta madrileña, detecta la presencia de un mendigo junto a las escaleras de acceso al cine y alerta a la Policía. A los pocos minutos, y en un plan bastante peliculero, excesivo a todas luces, llegan dos policías de paisano en un vehículo camuflado. El coche policial, que circula a toda pastilla como si acudiera a un tiroteo, da un volantazo, atraviesa de un lado a otro la Gran Vía por medio de la calle y se planta frente al Capitol. Se nota que son ellos los que mandan porque lo dejan con el morro mirando hacia la Plaza de España y en el carril bus en el sentido contrario de la marcha.

Los agentes son jóvenes aunque se les nota curtidos a la hora de hacer frente a problemas y conflictos mucho…

Gallardón nos felicita la Navidad

Llevaba varios días echando algo en falta y no sabía bien de qué se trataba. Ahora lo entiendo todo, era la felicitación navideña del alcalde de Madrid que, ¡vaya decepción!, este año nos llega sin el mensaje oculto al que nos tiene tan acostumbrados. Gallardón está desconocido. Ni dobles sentidos en su christmas, ni siquiera con una puyita mirando hacia la Puerta del Sol nos ha querido obsequiar el alcalde a los sufridos periodistas, tan necesitados como estamos de batallitas efímeras que nos alegren el día.

En esta ocasión, Alberto Ruiz-Gallardón ha optado por anticiparse al aniversario de la Gran Vía enviando una felicitación con una imagen de 1967 en la que se ve a unos barrenderos retirando la nieve de esta popular arteria, que cumple 100 años en 2010. Adorna la felicitación un verso suelto de Ramón Gómez de la Serna, recogido en su obra Nostalgias de Madrid: "La Gran Vía es el escape progresivo del hombre montado sobre el alcotán valeroso, y los que la vimos nacer nos guiamo…

Pestilente lodazal

DURANTE AÑOS, EL PP trató de convencernos de que la corrupción no anidaba en sus filas. Que era un partido inmune a ese tipo de prácticas y que sólo al PSOE salpicaba la mancha de esa ignominia. El tramo final del felipismo dio sobrados motivos (Filesa, fondos reservados, caso Renfe...) para que el PSOE se viera condenado a no levantar cabeza durante años. En el castigo electoral, en las hemerotecas, y hasta en los libros de historia penaron, y penan, los socialistas su falta de determinación contra la impudicia corrupta.
Creíamos estar curados de espanto cuando nos encontramos ahora con que el PP, el partido que decía abanderar la integridad y la decencia, no puede sostener ya ese estandarte. Sobresueldos opacos, pagos en dinero negro, contabilidad B, cuentas en Suiza, fortunas secretas, amnistías fiscales y, de nuevo, guerras intestinas, no auguran nada bueno para un partido político cuya única preocupación debería haber sido sacarnos de la crisis cuanto antes y al menor coste social…

‘La flor del magnolio’ (1)

LA HISTORIA QUE CONTAMOS. Acaba de salir de la imprenta y ya está a la venta mi tercer libro. En este caso una novela, cuyo argumento me permito trasladar aquí. Posteriormente, algo contaré también sobre los personajes y los escenarios.
El relato de ficción arranca en 1989 cuando el exinspector Santos Senabre escucha en la radio que durante las obras de rehabilitación para construir la sede del Banco Santander en el Paseo de la Castellana de Madrid, aparecen unos restos mortales. Se trata de una antigua sala de fiestas (Alazán), cerrada por un incendio en 1976 y reabierta como club de alterne un año más tarde. Inicialmente, los datos que escucha son escasos y bastante confusos, pero el expolicía conoce con certeza la identidad del cadáver.
Años antes, harto del acoso de sus superiores, Santos decide abandonar el Cuerpo Nacional de Policía, donde llegó a ser jefe del Grupo Antiatracos. Desde entonces (1984) trabaja como jefe de seguridad en la lujosa joyería Grassy, en la madrileña Gran …

Carmena abucheada

EL ‘ESPÍRITU DE Ermua’ no era esto, ni mucho menos. ¡Qué poco hemos aprendido! Fue lo primero que pensé cuando supe que habían abucheado a la alcaldesa de Madrid en los dos actos de homenaje a Miguel Ángel Blanco. Y sentí una enorme tristeza.
Vale que el Gobierno municipal no estuvo demasiado fino a la hora de interpretar el requerimiento que se le estaba haciendo para distinguir de una forma singular al edil asesinado por ETA. Vale que Ahora Madrid no supiera medir las consecuencias de negarse a colgar una pancarta en memoria de Blanco en la fachada del Consistorio. Vale que Manuela Carmena se empecinara en su negativa por desconfianza hacia al PP ante la utilización partidista del acto. Vale que los gestos en política cuentan, con frecuencia, más que el propio objeto de cualquier iniciativa. Vale todo eso y más.
Ahora bien, a partir de ahí, dudar del compromiso de la alcaldesa con las víctimas y con su dolor, colegir que la resistencia de Carmena a colocar un cartel con la cara de Bla…

González prueba su propia medicina

MENOS DE UN mes ha durado el viaje a ninguna parte de Ignacio González con el euro por receta. Sabía la Comunidad de Madrid, como sabía todo el mundo, incluido el consejero Lasquetty, que el cobro de las prescripciones médicas no iba a tener ningún recorrido. 
Aun así, en la Puerta del Sol y en la calle Aduana, se empeñaron en mantener un pulso que sólo ha servido para ocasionar un monumental embrollo. Confusión y molestias, primero a los pacientes y luego a los farmacéuticos, convertidos en recaudadores de una medida que no comparten. Ni los farmacéuticos, ni tampoco los médicos que son, al fin y al cabo, los que deciden qué es lo más adecuado para el enfermo.
La admisión a trámite del recurso ante el Constitucional supone la suspensión automática del pago durante cinco meses y zanja, al menos a medio plazo, una batalla política estéril.  La decisión del TC es coherente y deja las cosas en su sitio. Ahora sólo falta que la Comunidad retire la medida de una vez por todas, devuelva el di…