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100 años de radio, un siglo de magia

por | 17 Oct 2024 | Medios de comunicación | 0 Comentarios

CASI 25 AÑOS de los 100 que celebra la radio los pasé en Radio Madrid, de la Cadena SER. Otros cinco en la extinta Antena 3 de Radio, donde di mis primeros pasos y balbuceos periodísticos, y dos más en Onda Madrid (RTVM), por no citar los que, previamente, acumulaba como simple oyente. Con lo cual, resulta fácilmente comprensible el componente personal y afectivo de este medio.

Abro aquí un inciso para decir que, cuando era un joven estudiante de Periodismo, nunca imaginé, ni de lejos, que buena parte de mi trayectoria profesional acabaría delante de un micrófono. Siempre soñé con escribir en un periódico, pero la vida, tan caprichosa e inescrutable ella, te conduce por caminos que uno nunca imaginó transitar.

Los pioneros

Nada, o casi nada, tiene que ver aquella radio fundacional EAJ-1 Radio Barcelona de 1924 −primer hito de la historia sonora de nuestro país junto a la Radio Ibérica del jerezano Antonio Castilla López, que ya emitía seis meses antes en Madrid−, o la Unión Radio Madrid de 1925 −que comenzó a emitir desde el edificio de los Almacenes Madrid-París, en Gran Vía 32, el Primark de hoy, en cuyas plantas superiores permanece−, con el devenir del medio hasta llegar a nuestros días.

La radio de estos pioneros no es, ni de lejos, la misma que la de nuestros días, fundamentalmente, porque la sociedad es radicalmente distinta desde todos los puntos de vista. El impresionante desarrollo de la tecnología, y los no menos sorprendentes cambios sociales, han hecho que, de forma acompasada, la radio de hoy no se parezca demasiado a la de aquellos visionarios. Muchas cosas han cambiado desde entonces, obvio es decirlo, si bien, la esencia del producto permanece, como prosigue esa conexión tan especial con los receptores.

Parte de nuestras vidas

En el capítulo de aspectos a mejorar: la creación de formatos que resulten atractivos a los jóvenes. El medio preferido de los jóvenes cuando no existía internet no ha conseguido atraer a nuestros chicos y chicas, nativos digitales, abducidos por otras redes y pantallas, hasta el punto de que “seis de cada diez jóvenes consideran la radio una de las fuentes de información más fiables, aunque solo el 14% la escucha”, según Funcas.

Cierto es que las audiencias de los programas de radio, algunos tan veteranos como el histórico Hora 25 de la SER, dirigido por Aimar Bretos, no pueden competir con los seguidores de youtubers, instagrammers y otras estrellas de las redes sociales, como tampoco los escritores pueden con ellos, pero no lo es menos que durante la celebración de los fastos que nos ocupan −Día Mundial de la Radio o conmemoración del centenario de la Cadena SER−, he escuchado muchas “declaraciones de amor”, sonoras o en redes, difícilmente trasladables a otros medios.

Traigo ahora aquí algunas de ellas por el profundo sentimiento de fidelidad que transmiten: “Amar la radio es amar la vida. La radio enamora. La radio es parte de nuestras vidas. La radio son los oyentes, es de quien la hace y de quien la escucha. Es un miembro más de la familia y da mucha compañía. El compañero de trabajo perfecto”.

Cercanía y complicidad

100 años de servicio público, de comunicación y divulgación, de acompañamiento, de trabajo en equipo. De excelencia, en definitiva. Por su componente afectivo a la hora de contar historias, por su capacidad para transportarte estimulando nuestra imaginación y de contarnos la vida como nadie la cuenta.

Por todo esto y más, pienso que la radio tiene un gran futuro por delante. Y ahí están, a modo de avanzadilla, sus nuevos formatos a través de internet, en forma de pódcast o mediante el servicio de streaming.

Para muchos, la radio se ha convertido en la banda sonora de nuestra vida cotidiana, de todas las vidas. Capaz de integrar a los más humildes y desfavorecidos, de darles voz y visibilidad. «La buena onda de la radio«, de la que hablaba también en otra ocasión. Y ya, puestos a recordar, aprovechábamos también el último 14 de febrero para recordar esta «Sonora declaración de amor», publicada en 2018.

Broche de oro

El pasado martes 15 de octubre, la Cadena SER ponía el broche de oro a la celebración de su Centenario con una programación repleta de emotivas sorpresas. De todas ellas, la presencia de Iñaki Gabilondo con el halo de magisterio que desprende; y el homenaje a Carlos Llamas, director de Hora 25 entre 1992 y 2007, que al fin da nombre al estudio principal de la cadena de emisoras, fueron, posiblemente, las más especiales.

Larga vida

La radio goza de buena salud y es un medio vivo y moderno, que se resiste a vivir del pasado y que tiene un gran futuro por delante.

Que seguirá reinventándose, no tengo la menor duda, y que nos seguirá atrapando con su complicidad y cercanía.

Cuántas historias, cuánta compañía, cuántas horas compartidas…

Desde la añoranza, ¡larga vida a la radio!

Posdata: Cuando en el título de esta entrada hablaba de magia me estaba refiriendo, por ejemplo, a esta joya que dejo aquí como regalo. Es del gran Juan Carlos Ortega y su delicioso ‘Transmite la SER’ en un programa especial de 2022 con motivo del Día Mundial de la Radio.

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Periodista de larga trayectoria: Antena 3 de Radio, Onda Madrid (RTVM) y la Cadena SER (Radio Madrid), donde estuve 25 años. Premio APM 2013 (Asociación de la Prensa de Madrid) al informador especializado en Madrid. Antena de Plata de Radio (2013 y 2000). En 2020 di el salto al «lado oscuro» de la comunicación política e institucional: Secretaría de Estado de Comunicación, Delegación del Gobierno en Madrid, consejero de Información en el Gabinete de la ministra de Política Territorial y Portavoz del Gobierno y, más tarde, en Vivienda y Agenda Urbana. Bloguero desde 2009 y autor de tres libros: El tamayazo. Crónica de una traición; Hotel Ritz. Un siglo en la historia de Madrid; y de la novela La flor del magnolio. Desde agosto de 2024 −en la «edad del júbilo» ya−, me dedico por completo a la tarea de escribir y a disfrutar del placer de la lectura y el conocimiento.

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